Abrumado estoy.

Resulta que un ser humano nacido señora (de sexo, que no de género), llamémosla Juani, decide operarse porque se siente hombre, y le ponen un kit completo de macho en quirófano y le dan una tortilla de hormonas que no la salta un gitano para que cante en clave de fa en cuarta. Ahora podemos llamarlo/-la/-le Pancho. Y Pancho está tan hormonado que hasta tiene unos simpáticos pelos en el pecho. Con todo, a Pancho no le han extirpado el útero porque los médicos, llamémoslos Montes, Soria y Jekill, consideran que qué más da. A fin de cuentas no le pesa. Bueno, pues pasa el tiempo y Pancho conoce a una chati, llamémosla Llénifer. Y Pancho y Lleni se hacen novios, se quieren, se adoran, se compran una escoba, pero la Lleni no puede tener hijos. Supongo que por inseminación artificial, porque no creo que Pancho en persona personalmente (que decía un humorista italiano) pudiera embarazar a la Lleni. Y digo supongo, porque sólo sé que no sé nada. Bueno, pues uno de ellos tiene la feliz idea de que como Pancho había sido Juani y no lo/la/le habían histerectomizado y como la Lleni no era un dechado de uberrimitud, pues oiga, que el Canon 1055 define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer con la finalidad de procrear, y si lo dice la iglesia va a misa. Así que Pancho y Lleni se van a ver a un médico y le dicen: “Oiga, que mi marido quiere quedarse embarazado/-da/-de”. Y los médicos, fascinados con una nueva ocasión de jugar a ser diosecitos han conseguido que Pancho vaya a ser mamá. Y ahora esperamos el feliz alumbramiento.

La conclusión que yo saco de esta historia es que me mintieron. En todo. Desde “papá pone una semillita en mamá” hasta “nueve meses después viene una cigüeña desde París con un hermanito”. Por favor, que alguien me lo explique bien, que tengo un lío monumental.

Les pongo un vídeo para que conozcan a la feliz pareja y la tripita portadora del retoño. Llamémoslo Toño.

Les recomiendo este interesante vídeo, grabado en una carretera de Santa Coloma (Cataluña) en que la velocidad está limitada a 120 km/h, repentinamente tras una curva se reduce a 80 (con lo que implica frenar en curva) y en ese momento aparece este radar lanzando fotos (que, todo sea dicho, contraviniendo la ley no está señalizado).

Lo que más gracia me hizo fue un comentario que realizó la persona que colgó el vídeo, y que dice “No podemos conducir por ti. En este momento estamos contando el dinero”.

La hipocresía de Occidente pocas veces conoce límites razonables. Ahora, que los monjes budistas y la población civil del Tíbet se están rebelando de nuevo contra el régimen comunista que los “asimiló” hace cincuenta años, mucha gente se cuestiona, cínicamente, si ha sido una buena idea elegir China como país en el que celebrar las olimpiadas.

Los estados democráticos, que siempre se llenan la boca de palabrería barata sobre la defensa de la libertad y demás han contribuido a que la llama olímpica esté de viaje desde el lugar en que nació la democracia hasta uno de los más veteranos estados comunistas del planeta.

Ahora, desde el parlamento europeo se empieza a decir que la paciencia de Europa tiene un límite, y por otra parte Sarkozi, el del ego infinito, sale a la palestra para sugerir que quizá fuera necesario plantearse la pertinencia de asistir a unos Juegos Olímpicos en un lugar en que no existen las libertades. Eso sí, al día siguiente matiza. Y al tercero, en Inglaterra dice que nada de boicots.

Parece mentira que con toda la información que podemos tener a disposición si la queremos leer, sea necesario que la policía golpee contundentemente a disidentes que dejando por un momento sus lugares de meditación tratan de defender la libertad, para que el hipócrita Occidente, de repente, despierte de un falaz y ominoso sueño y recupere una voz que, tímida y cobardona, recuerda lo importante que es ser libre.

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Cada vez que alguien que sabe más que yo tiene algo que decir, para mí es un placer callarme y escuchar. Por ello, estoy encantado de que uno de los amigos lectores (que quiere permanecer en el anonimato) me haya hecho llegar este post en relación al valor real y simbólico del robo y recuperación de las campanas de la catedral de Santiago en medio de la Reconquista. Para mí supondría un placer y un honor que éste fuera el principio de una duradera colaboración. Dice:

Me topé hace poco con un magnífico ejemplo de "memoria histórica", que dada la actualidad del tema no me he podido resistir a comentar.

En la Primera Crónica General, de Alfonso X, se recoge, entre otras cosas, cómo San Fernando (esto es Fernando III el Santo) se ocupó de los deberes del rey cristiano luchando contra los infieles, en especial en sus actuaciones en la reconquista. La toma de Córdoba, más allá de la importancia estratégica y el fuerte impacto psicológico de su conquista, supuso también la compensación de un antiguo agravio. En el 997 Al-Mansur, "El victorioso", llegó en una de sus terribles y famosas aceifas a Santiago de Compostela, de donde se llevó las campanas de la catedral como prenda inestimable para adorno de la mezquita de Córdoba. La crónica nos relata la actuación de Fernando III en medio del gozo de la victoria:

"Et fallo y las canpanas de la yglesia de Sanctiago apostol, de Gallizia, que aduxiera y Almonzor quando entro alla, et las aduxo ende por desonrra de los cristianos et pusolas en la mezquita de Cordoua, et y estodieron fasta esta conquista que el rey don Fernando fizo de la çipdat de Cordoua…El rey don Fernando fizo entonçes tornar aquellas campanas mismas et leuarlas a la yglesia de Sanctiago de Gallizia: et la yglesia de Sanctiago rreuestida dellas, fue muy alegre, et ayuntaron otras esquiliellas que sonauan muy bien, et los romeros que venien et las oyen et sabien la rrazon dellas, alabauan por ende en sus uoluntades a Dios en las sus santidades; et con gran alegria que auian ende, alabauanse en sus santos, et alabauan el rey don Fernando et bendizienle, et rogauan todos a Dios por el, quel diese uida et le mantouiese".

La devolución de estas campanas era una cuestión de honor, un hecho simbólico con gran carga emotiva para aquellas gentes y que parece enlazar con la sentencia de Santo Tomás con la que se abre este blog "Justicia es dar a cada uno lo suyo". Desgraciadamente la "memoria histórica" de nuestra época no parece pretender dar a cada uno lo suyo, sino más bien proporcionar una revancha mal entendida. Y si no que se lo digan a los descendientes de Andreu Nin...

Cellini Perseo Medusa

Benvenuto Cellini fue uno de los más impresionantes escultores del siglo XVI, y trabajó fundamentalmente al servicio de los Médici. En su extensísima autobiografía se dan multitud de datos de su pendenciera vida y, en realidad, tanto como una fuente histórica, se puede leer como una “vaqueirada” (sin lugar a dudas, la mejor edición crítica sigue siendo la italiana a cargo de Ettore Camesasca; Cellini, B.: Vita. Milán, RCS Rizzoli Libri, 1968).

A los historiadores del arte, puestos a hacer iconología, a veces se les va la cabeza y dan explicaciones tan complejas que nos hacen plantearnos si la cultura visual y el valor de la metáfora en el espacio público en otros tiempos era realmente tan desarrollada como nos la cuentan, o si por el contrario se está tratando de ofrecer una visión demasiado compleja de algo que era tan simple como hacer un objeto bello con un tema simpático. Existe un término medio, y sobre todo en este contexto histórico-artístico concreto: la existencia de un mensaje claro que sólo unos pocos podían entender.

En su libro Cosimo I de’ Medici and His Self-representation in Florentine Art and Culture (Nueva York, Cambridge University Press, 2006, p.11), el doctor Henk van Veen explica esta escultura como una obra sobre la monarquía y sus beneficios. Por una parte porque el hijo de Zeus se asociaba con la virtud principesca. Pero también porque el héroe sería símbolo de la decisión con la que Cosimo había traído orden a una ciudad a la que ahora le ofrecía protección y prosperidad. Más aún; la escultura resultaba admonitoria para los enemigos del Duque, ya que Perseo sostenía la cabeza de la derrotada Medusa, lo que no necesita mayor comentario. Además, a través de las inscripciones del pedestal, que aluden a la elección de Perseo por los dioses y su divina protección contra cualquiera que le quisiera hacer daño, la estatua de Cellini podría denotar, según esta lectura, la invencibilidad de Cosimo.

Qué quieren que les diga. A mí la interpretación me parece tan plausible como bella. Ma se non è vero, è ben trovato.

No deja de resultar curioso el efecto que la música puede causar sobre distintas personas. Recientemente he tenido una discusión y me han instado a que explique las razones por las que esta canción me parece triste. Yo no lo puedo explicar racionalmente, y es probable que no haya una explicación racional. Y como tampoco me han podido argumentar por qué esta canción pueda ser alegre, me gustaría someter la cuestión a su consideración a través de la encuesta de la semana. Será algo así como otro de mis experimentos en percepción.

Les pongo a la izquierda el enlace sin vídeo musical para no condicionar su opinión. A la derecha el vídeo oficial. Fíjense que la música no es exactamente igual. Disfruten.

 

Piero della Francesca - Resurrection

Comentaba ayer la estructura de las misas, y hoy quisiera compartir con ustedes un fragmento del Credo de la Missa Solemnis, op.123 de Beethoven, una obra que el genial compositor consideraba su mejor creación. Lo primero que hay que señalar es que la producción de música sacra de Beethoven es bastante limitada y se podría resumir en esta pieza, su Misa en Do Mayor y su oratorio “Cristo en el Monte de los Olivos”.

Sea como fuere, en este caso Beethoven puso todos sus esfuerzos por transmitir a través de la música la literalidad del texto. Sobre esto apuntaba ya algo hace un par de días, y hay que indicar que es algo muy habitual en la música. Un día de éstos hablaré sobre el madrigalismo oculto, la alegoría en la música barroca o los usos de las tonalidades en la obra de Mozart.

Por otra parte, y sumado a esto, al ser el Credo la parte central de la misa, y en la que la palabra es lo más importante, tradicionalmente solía construirse recurriendo a modos musicales que, incluso, podrían resultar arcaizantes. De esta manera se aludía a su aspecto más solemne.

Todos estos factores convergen en Beethoven, quien trata de evocar a través de la música el contenido del texto y de este modo dota a cada una de las partes del Credo de un carácter que está ligado a lo expuesto.

Presten atención y disfruten. Escucharán el Credo desde el “Et resurrexit” hasta el final. Ah, otra cosa, no les puedo decir qué versión es la que pongo, pero sí les diré que creo que es la mejor que hay en el mercado. Clara y sólidamente germana.

Et resurrexit tertia die, secundum scripturas. Et ascendit in caelum: sedet ad dexteram Patris. Et iterum venturus est cum gloria, judicare vivos et mortuos: cuius regni non erit finis. Credo in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem: qui ex Patre Filioque procedit. Qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur. Qui locutus est per prophetas. Credo in unam sanctam catholicam et apostolicam ecclesiam. Confiteor unum baptisma in resmissionem peccatorum. Et expecto resurrectionem mortuorum. Et vitam venturi saeculi. Amen.

[Y resucitó al tercer día según las Escrituras. Y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre. Y volverá glorioso para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, y que con el Padre y el Hijo merece una misma adoración y gloria, y que habló a través de los profetas. Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos. Y la vida eterna. Amén].


La Misa es, junto con la Sonata, el Concierto, la Sinfonía, el Oratorio y la Ópera, una de las denominadas formas musicales mayores.

Su estructura se ajusta a la liturgia, y en consecuencia suele ser un Kyrie (Señor, ten piedad…), un Gloria (a Dios en el cielo…), un Credo (niceno-constantinopolitano), un Sanctus (Santo es el Señor…), un Agnus Dei (Cordero de Dios…), y en algunos casos un Ite, missa est (Podéis ir en paz).

Mientras transcurren las Cuarenta Horas, quisiera compartir con ustedes una de las obras musicales de Mozart, la Misa “Grande”, KV.427 en Do menor. Concretamente una parte del Credo; el “Et incarnatus est”.

Esta obra, cuya composición se inició hacia 1782, quedó inconclusa al igual que la más tardía misa de Requiem KV.626, aunque mucho más elaborada. Mozart trabajó durante un año en ella y la estrenó el 26 de octubre del 83, y entonces estaba casi todo concluido, excepto el Agnus Dei y algunos pasajes de otras partes. En ella se puede encontrar claramente la impronta de las obras religiosas de Bach y Haendel (principalmente la Misa en Si menor), que conoció gracias a su amistad con el barón Gottfried van Swieten.

Les sugiero esta maravillosa versión, con la orquesta y el coro de la Radio de Baviera, dirigidos por Leonard Bernstein. En el papel solista, la siempre angelical soprano Arleen Auger, que está impresionante.

Et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine, et homo factus est.

[Y se encarnó por obra del Espíritu Santo, a través de la Virgen María, y se hizo hombre].

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Grünewald (ca.1475/80-1528) fue un pintor alemán cuyas obras más conocidas son sus crucifixiones. Quisiera compartir una de ellas con ustedes. Son la clara demostración de que cuando se domina un lenguaje se puede transmitir eficazmente cualquier mensaje.

No me resisto a acompañar esta obra de un Stabat Mater.

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Muchos dirán que exagero si digo que Marc-Antoine Charpentier fue uno de los mejores músicos franceses de todos los tiempos. Así que lo dejaré en que fue el mejor del siglo XVII. A diferencia de la mayor parte de sus colegas, muy centrados en la música vinculada con la corte, como Lully y compañía, Charpentier centró su producción en la música sacra. Quizá lo más famoso sea el Preludio de su Te Deum, que todo el mundo asociará con Eurovisión. El pobre.

Hoy, Jueves Santo, quisiera compartir con ustedes un fragmento de las “Meditaciones para la Cuaresma” (H.380-389, espec.H.383) para tres voces y bajo continuo que a mí me parece precioso. El texto, que cito a continuación, se corresponde con el momento en que Judas aparece en el Huerto de los Olivos para traicionar a Cristo, el propio momento de la traición y el prendimiento.

Mi sugerencia musical es que lo escuchen prestando atención a la relación entre el texto y la música; cómo con el sonido se trata de contar lo mismo que con la letra. Observen, por ejemplo, los cambios de ritmo, de orquestación, el número de personas que cantan, los timbres de sus voces, los matices, o la distribución de los silencios.

Llamará la atención de los filólogos clásicos la pronunciación a la francesa del latín; son cosas de la maravillosa interpretación que les sugiero y que no citaré para evitar problemas con la ley y/o con los subvencionados.

Disfrútenlo.

Ecce Judas, unus de duodecim, et cum eo turba multa venit deditque illis signum dicens: “Quem cumque osculatus fuero, ipse est, tenete eum”. Et osculatus est Jesus et dixit illi Jesus: “Amice, ad quid venisti, o Juda, filium hominis osculo tradis”. Et manus injecerunt in Jesum et tenuerunt eum. Vae homini illi qui sanguinem justum qui filium hominis tradidit in manus peccatorum, vae homini illi. Bonum erat ei si natus non fuisset.

[He aquí a Judas, uno de los doce, y con él vino una muchedumbre. Él había convenido con ellos una señal al decir: "Aquél a quien bese, ése es. Atrapadlo". Y besó a Jesús. Entonces Jesús le dijo: "Amigo mío, Judas, ¿a qué has venido? ¡Traicionas al hijo del hombre con un beso!". Entonces ellos pusieron sus manos sobre Jesús y lo detuvieron. Desdichado el hombre que traiciona la Sangre del Justo, del Hijo del Hombre, a manos de los pecadores. La desdicha sobre él. Para él hubiera sido mejor no haber nacido].

PS: Estoy seguro de que los amigos filólogos sabrán perdonar las licencias en la traducción. Si hay algún error que clame al cielo, no dejen de decírmelo.


manuel_fraga.jpgHoy tenía previsto empezar una sección nueva, pero no me puedo resistir a este tema.

En el Parlamento de Galicia se está tratando de dilucidar quiénes serán los representantes por Galicia al Senado, y uno de los nombres que con más fuerza suena en el Partido Popular de Galicia es el de Manuel Fraga.

A estas alturas, creo que es claro que Fraga se debería jubilar, sea bueno o sea malo. Si es buen político, debería jubilarse ya que siendo octogenario ya ha realizado un considerable trabajo al servicio del Estado y de la Comunidad Autónoma. Además, un buen político tiene que saber cuándo desaparecer del mapa. Si es malo, debería jubilarse porque un político malo no debería estar en activo.

No deja de ser llamativo que un anciano quiera seguir trabajando. Supongo que en algún momento de su vida leyó el Cid y se lo creyó. Pero lo que más clama al cielo es que no haya nadie en su entorno que le sugiera que se puede dedicar a podar rosales, leer, escribir o tomar el aire.

Yo entiendo que Núñez Feijoo le debe mucho, no en vano lo colocó a dedo en el puesto que actualmente detenta. Sin embargo, y teniendo en cuenta el cargo y la responsabilidad que tiene, debería ser más sensato y no olvidar que como consecuencia de ser Fraga el candidato a las últimas elecciones autonómicas, perdieron la mayoría absoluta en Galicia. Y lo que les queda por ver. El señor Feijoo, como presidente autonómico del partido debería buscar lo mejor para su comunidad. Si eso lo encarna Fraga, Dios nos asista.

Yo propongo que se dedique a dar conferencias en plan Aznar. Entre otras razones, porque sabe idiomas. Y aunque así no fuera, daría igual, a fin de cuentas tampoco se le entiende cuando habla castellano o gallego.

ganaderos_gallegos.jpg

El otro día, unos ganaderos en huelga asaltaron una central lechera en las afueras de Lugo. Un par de jornadas después, repitieron la jugada en Campolongo (La Coruña).

Los datos básicos del segundo asalto son: (1) que primero vaciaron diversos cartones de leche en las afueras de la empresa láctea; (2) que en presencia de 10 guardias civiles y un grupo de guardas de una empresa de seguridad privada, forzaron los portales que delimitaban una propiedad privada y accedieron a ella; (3) que allí dentro volcaron y vaciaron más de 200 cajas de leche, es decir más de 2400 litros, propiedad de la empresa; (4) que vaciaron extintores; y (5) que los agentes de la guardia civil no intervinieron “para no causar males mayores” (sic).

Ni que decir tiene que no pongo en duda el derecho a la huelga ni tampoco el de manifestación. Ahora bien, esto no da patente de corso a nadie para invadir una propiedad privada ni mucho menos para causar destrozos en ella. Con todo, no deja de sorprenderme que los guardias civiles no interviniesen “para no causar males mayores”. Oiga, ¿cuál es el mal mayor? Oiga, ¿es que acaso no se estaba causando un mal a unos empresarios y a su accionariado?. Oiga, ¿es que no se estaba conculcando la ley?. Oiga, si no van a intervenir, ¿por qué están allí?. Y sobre todo, oiga, es que velar por el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden es su trabajo.

Pero lo que no soy capaz de alcanzar a comprender es esta santa manía de considerar que el hecho de hacer huelga convierte a los huelguistas en unos ciudadanos en estado de excepción a los que todo les está permitido. Aunque los ganaderos tuviesen toda la razón en sus reivindicaciones, vinculadas con el desfase existente entre lo que ellos perciben por un litro de leche y su precio en el mercado, el hecho es que sus modos (y las faltas que cometen impunemente) hacen que yo no pueda sentir simpatía alguna por lo que hacen y ponerme de su lado para apoyarlos en sus reivindicaciones.

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