Mar
31
Abrumado estoy.
Resulta que un ser humano nacido señora (de sexo, que no de género), llamémosla Juani, decide operarse porque se siente hombre, y le ponen un kit completo de macho en quirófano y le dan una tortilla de hormonas que no la salta un gitano para que cante en clave de fa en cuarta. Ahora podemos llamarlo/-la/-le Pancho. Y Pancho está tan hormonado que hasta tiene unos simpáticos pelos en el pecho. Con todo, a Pancho no le han extirpado el útero porque los médicos, llamémoslos Montes, Soria y Jekill, consideran que qué más da. A fin de cuentas no le pesa. Bueno, pues pasa el tiempo y Pancho conoce a una chati, llamémosla Llénifer. Y Pancho y Lleni se hacen novios, se quieren, se adoran, se compran una escoba, pero la Lleni no puede tener hijos. Supongo que por inseminación artificial, porque no creo que Pancho en persona personalmente (que decía un humorista italiano) pudiera embarazar a la Lleni. Y digo supongo, porque sólo sé que no sé nada. Bueno, pues uno de ellos tiene la feliz idea de que como Pancho había sido Juani y no lo/la/le habían histerectomizado y como la Lleni no era un dechado de uberrimitud, pues oiga, que el Canon 1055 define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer con la finalidad de procrear, y si lo dice la iglesia va a misa. Así que Pancho y Lleni se van a ver a un médico y le dicen: “Oiga, que mi marido quiere quedarse embarazado/-da/-de”. Y los médicos, fascinados con una nueva ocasión de jugar a ser diosecitos han conseguido que Pancho vaya a ser mamá. Y ahora esperamos el feliz alumbramiento.
La conclusión que yo saco de esta historia es que me mintieron. En todo. Desde “papá pone una semillita en mamá” hasta “nueve meses después viene una cigüeña desde París con un hermanito”. Por favor, que alguien me lo explique bien, que tengo un lío monumental.
Les pongo un vídeo para que conozcan a la feliz pareja y la tripita portadora del retoño. Llamémoslo Toño.
Mar
30
Les recomiendo este interesante vídeo, grabado en una carretera de Santa Coloma (Cataluña) en que la velocidad está limitada a 120 km/h, repentinamente tras una curva se reduce a 80 (con lo que implica frenar en curva) y en ese momento aparece este radar lanzando fotos (que, todo sea dicho, contraviniendo la ley no está señalizado).
Lo que más gracia me hizo fue un comentario que realizó la persona que colgó el vídeo, y que dice “No podemos conducir por ti. En este momento estamos contando el dinero”.
Mar
28
La hipocresía de Occidente pocas veces conoce límites razonables. Ahora, que los monjes budistas y la población civil del Tíbet se están rebelando de nuevo contra el régimen comunista que los “asimiló” hace cincuenta años, mucha gente se cuestiona, cínicamente, si ha sido una buena idea elegir China como país en el que celebrar las olimpiadas.
Los estados democráticos, que siempre se llenan la boca de palabrería barata sobre la defensa de la libertad y demás han contribuido a que la llama olímpica esté de viaje desde el lugar en que nació la democracia hasta uno de los más veteranos estados comunistas del planeta.
Ahora, desde el parlamento europeo se empieza a decir que la paciencia de Europa tiene un límite, y por otra parte Sarkozi, el del ego infinito, sale a la palestra para sugerir que quizá fuera necesario plantearse la pertinencia de asistir a unos Juegos Olímpicos en un lugar en que no existen las libertades. Eso sí, al día siguiente matiza. Y al tercero, en Inglaterra dice que nada de boicots.
Parece mentira que con toda la información que podemos tener a disposición si la queremos leer, sea necesario que la policía golpee contundentemente a disidentes que dejando por un momento sus lugares de meditación tratan de defender la libertad, para que el hipócrita Occidente, de repente, despierte de un falaz y ominoso sueño y recupere una voz que, tímida y cobardona, recuerda lo importante que es ser libre.
Mar
27

Cada vez que alguien que sabe más que yo tiene algo que decir, para mí es un placer callarme y escuchar. Por ello, estoy encantado de que uno de los amigos lectores (que quiere permanecer en el anonimato) me haya hecho llegar este post en relación al valor real y simbólico del robo y recuperación de las campanas de la catedral de Santiago en medio de la Reconquista. Para mí supondría un placer y un honor que éste fuera el principio de una duradera colaboración. Dice:
Me topé hace poco con un magnífico ejemplo de "memoria histórica", que dada la actualidad del tema no me he podido resistir a comentar.
En la Primera Crónica General, de Alfonso X, se recoge, entre otras cosas, cómo San Fernando (esto es Fernando III el Santo) se ocupó de los deberes del rey cristiano luchando contra los infieles, en especial en sus actuaciones en la reconquista. La toma de Córdoba, más allá de la importancia estratégica y el fuerte impacto psicológico de su conquista, supuso también la compensación de un antiguo agravio. En el 997 Al-Mansur, "El victorioso", llegó en una de sus terribles y famosas aceifas a Santiago de Compostela, de donde se llevó las campanas de la catedral como prenda inestimable para adorno de la mezquita de Córdoba. La crónica nos relata la actuación de Fernando III en medio del gozo de la victoria:
"Et fallo y las canpanas de la yglesia de Sanctiago apostol, de Gallizia, que aduxiera y Almonzor quando entro alla, et las aduxo ende por desonrra de los cristianos et pusolas en la mezquita de Cordoua, et y estodieron fasta esta conquista que el rey don Fernando fizo de la çipdat de Cordoua…El rey don Fernando fizo entonçes tornar aquellas campanas mismas et leuarlas a la yglesia de Sanctiago de Gallizia: et la yglesia de Sanctiago rreuestida dellas, fue muy alegre, et ayuntaron otras esquiliellas que sonauan muy bien, et los romeros que venien et las oyen et sabien la rrazon dellas, alabauan por ende en sus uoluntades a Dios en las sus santidades; et con gran alegria que auian ende, alabauanse en sus santos, et alabauan el rey don Fernando et bendizienle, et rogauan todos a Dios por el, quel diese uida et le mantouiese".
La devolución de estas campanas era una cuestión de honor, un hecho simbólico con gran carga emotiva para aquellas gentes y que parece enlazar con la sentencia de Santo Tomás con la que se abre este blog "Justicia es dar a cada uno lo suyo". Desgraciadamente la "memoria histórica" de nuestra época no parece pretender dar a cada uno lo suyo, sino más bien proporcionar una revancha mal entendida. Y si no que se lo digan a los descendientes de Andreu Nin...
Mar
26
Benvenuto Cellini fue uno de los más impresionantes escultores del siglo XVI, y trabajó fundamentalmente al servicio de los Médici. En su extensísima autobiografía se dan multitud de datos de su pendenciera vida y, en realidad, tanto como una fuente histórica, se puede leer como una “vaqueirada” (sin lugar a dudas, la mejor edición crítica sigue siendo la italiana a cargo de Ettore Camesasca; Cellini, B.: Vita. Milán, RCS Rizzoli Libri, 1968).
A los historiadores del arte, puestos a hacer iconología, a veces se les va la cabeza y dan explicaciones tan complejas que nos hacen plantearnos si la cultura visual y el valor de la metáfora en el espacio público en otros tiempos era realmente tan desarrollada como nos la cuentan, o si por el contrario se está tratando de ofrecer una visión demasiado compleja de algo que era tan simple como hacer un objeto bello con un tema simpático. Existe un término medio, y sobre todo en este contexto histórico-artístico concreto: la existencia de un mensaje claro que sólo unos pocos podían entender.
En su libro Cosimo I de’ Medici and His Self-representation in Florentine Art and Culture (Nueva York, Cambridge University Press, 2006, p.11), el doctor Henk van Veen explica esta escultura como una obra sobre la monarquía y sus beneficios. Por una parte porque el hijo de Zeus se asociaba con la virtud principesca. Pero también porque el héroe sería símbolo de la decisión con la que Cosimo había traído orden a una ciudad a la que ahora le ofrecía protección y prosperidad. Más aún; la escultura resultaba admonitoria para los enemigos del Duque, ya que Perseo sostenía la cabeza de la derrotada Medusa, lo que no necesita mayor comentario. Además, a través de las inscripciones del pedestal, que aluden a la elección de Perseo por los dioses y su divina protección contra cualquiera que le quisiera hacer daño, la estatua de Cellini podría denotar, según esta lectura, la invencibilidad de Cosimo.
Qué quieren que les diga. A mí la interpretación me parece tan plausible como bella. Ma se non è vero, è ben trovato.
Mar
24
No deja de resultar curioso el efecto que la música puede causar sobre distintas personas. Recientemente he tenido una discusión y me han instado a que explique las razones por las que esta canción me parece triste. Yo no lo puedo explicar racionalmente, y es probable que no haya una explicación racional. Y como tampoco me han podido argumentar por qué esta canción pueda ser alegre, me gustaría someter la cuestión a su consideración a través de la encuesta de la semana. Será algo así como otro de mis experimentos en percepción.
Les pongo a la izquierda el enlace sin vídeo musical para no condicionar su opinión. A la derecha el vídeo oficial. Fíjense que la música no es exactamente igual. Disfruten.
Mar
23

Comentaba ayer la estructura de las misas, y hoy quisiera compartir con ustedes un fragmento del Credo de la Missa Solemnis, op.123 de Beethoven, una obra que el genial compositor consideraba su mejor creación. Lo primero que hay que señalar es que la producción de música sacra de Beethoven es bastante limitada y se podría resumir en esta pieza, su Misa en Do Mayor y su oratorio “Cristo en el Monte de los Olivos”.
Sea como fuere, en este caso Beethoven puso todos sus esfuerzos por transmitir a través de la música la literalidad del texto. Sobre esto apuntaba ya algo hace un par de días, y hay que indicar que es algo muy habitual en la música. Un día de éstos hablaré sobre el madrigalismo oculto, la alegoría en la música barroca o los usos de las tonalidades en la obra de Mozart.
Por otra parte, y sumado a esto, al ser el Credo la parte central de la misa, y en la que la palabra es lo más importante, tradicionalmente solía construirse recurriendo a modos musicales que, incluso, podrían resultar arcaizantes. De esta manera se aludía a su aspecto más solemne.
Todos estos factores convergen en Beethoven, quien trata de evocar a través de la música el contenido del texto y de este modo dota a cada una de las partes del Credo de un carácter que está ligado a lo expuesto.
Presten atención y disfruten. Escucharán el Credo desde el “Et resurrexit” hasta el final. Ah, otra cosa, no les puedo decir qué versión es la que pongo, pero sí les diré que creo que es la mejor que hay en el mercado. Clara y sólidamente germana.
Et resurrexit tertia die, secundum scripturas. Et ascendit in caelum: sedet ad dexteram Patris. Et iterum venturus est cum gloria, judicare vivos et mortuos: cuius regni non erit finis. Credo in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem: qui ex Patre Filioque procedit. Qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur. Qui locutus est per prophetas. Credo in unam sanctam catholicam et apostolicam ecclesiam. Confiteor unum baptisma in resmissionem peccatorum. Et expecto resurrectionem mortuorum. Et vitam venturi saeculi. Amen.
[Y resucitó al tercer día según las Escrituras. Y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre. Y volverá glorioso para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, y que con el Padre y el Hijo merece una misma adoración y gloria, y que habló a través de los profetas. Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos. Y la vida eterna. Amén].
Mar
22
La Misa es, junto con la Sonata, el Concierto, la Sinfonía, el Oratorio y la Ópera, una de las denominadas formas musicales mayores.
Su estructura se ajusta a la liturgia, y en consecuencia suele ser un Kyrie (Señor, ten piedad…), un Gloria (a Dios en el cielo…), un Credo (niceno-constantinopolitano), un Sanctus (Santo es el Señor…), un Agnus Dei (Cordero de Dios…), y en algunos casos un Ite, missa est (Podéis ir en paz).
Mientras transcurren las Cuarenta Horas, quisiera compartir con ustedes una de las obras musicales de Mozart, la Misa “Grande”, KV.427 en Do menor. Concretamente una parte del Credo; el “Et incarnatus est”.
Esta obra, cuya composición se inició hacia 1782, quedó inconclusa al igual que la más tardía misa de Requiem KV.626, aunque mucho más elaborada. Mozart trabajó durante un año en ella y la estrenó el 26 de octubre del 83, y entonces estaba casi todo concluido, excepto el Agnus Dei y algunos pasajes de otras partes. En ella se puede encontrar claramente la impronta de las obras religiosas de Bach y Haendel (principalmente la Misa en Si menor), que conoció gracias a su amistad con el barón Gottfried van Swieten.
Les sugiero esta maravillosa versión, con la orquesta y el coro de la Radio de Baviera, dirigidos por Leonard Bernstein. En el papel solista, la siempre angelical soprano Arleen Auger, que está impresionante.
Et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine, et homo factus est.
[Y se encarnó por obra del Espíritu Santo, a través de la Virgen María, y se hizo hombre].

