Mis padres tienen una casa a la que solemos ir los fines de semana y fiestas de guardar y no guardar. Y allí suelen venir de visita diversos gatos, o micosiños, a los que yo alimento desde hace tiempo, y que he logrado integrar en la familia hasta el punto de que mi padre suele acercarse por allí en medio de la semana para darles, pobres, algo de comer.

Ni que decir tiene que todos estos micosiños tienen dueño, pero ya saben que los gatos campestres no reciben las mismas atenciones que los de ciudad, con sus mullidas camas, sus collares, sus peines, sus vacunas, sus Friskies Light y sus latas de pollo con verduras. Los gatos de pueblo, normalmente, comen restos de comida humana, cazan algún que otro ratón o pajarito y duermen a la intemperie. Con todo, son igual de cariñosos o más que los micosiños que tenemos en nuestras casas y que nos utilizan como divertimento cuando se aburren. Sólo los distingue una cosa: los gatos rurales son más agradecidos.

De entre estos gatos pseudo-adoptados, al que más cariño tengo es al gato cegato, un michiño al que conocí hará cosa de cinco años, propiedad de mis vecinos de al lado, y que otrora fue un maullador guapetón y bien parecido, bien nutrido y alegre, pero cuya vida cambió cuando su dueño enfermó, hará quince o veinte meses. Tras haber estado ingresado en el hospital unos días, mi vecino decidió que era mejor matar al gato, ya que él no había podido ir a “darle comida” (eufemismo por sobras) y que, en consecuencia, por si eso volvía a pasar, el micho estaría mejor en el cielo de los gatos. Y ni corto ni perezoso golpeó brutalmente al micosiño en el cuello con una azada, pero con tal vil torpeza (porque el gato es más listo que su dueño), que no lo mató, si bien le dejó una herida tremenda y enorme, con la carnecilla al viento, en su felino cuello.

A partir de aquí, y como las desgracias gatunas tampoco vienen solas, mis simpáticos vecinos dejaron de alimentar a su otrora michiño guapetón, a ver si así moría. Éste, acostumbrado a la sopa boba y con su instinto cazador aletargado, empezó a perder peso de manera irremisible, mientras que las heridas de su quasi-quebrado cuello comenzaron a infectarse. Y aquí nació mi relación directa con el gato, al que pseudo-adopté (y digo pseudo porque el gato pasea en libertad por todo el pueblo) y al que desde entonces alimento y trato de cuidar, aunque a sus auténticos propietarios les moleste.

Si bien en los meses últimos el gato había mejorado muchísimo y estaba más gordito y feliz, de un tiempo a esta parte y cada día que pasa da más penita, la verdad. A lo ya contado hay que añadir que mientras tenía el cuello en carne viva e infectado, no me pregunten qué otra desgracia le pasó pero el hecho es que apareció por casa un buen día con un ojo vaciado, el pobre. La verdad es que sólo con verlo se convulsionaba hasta el más gélido de los corazones y se estremecían incluso las más abominables entrañas.

Quizá lo que más me impresionó fue constatar que el gato llegó a estar tan cerca de la muerte que dejó de poder maullar, y de hecho no puede articular sonido. Cada vez que me acerco a echarle comida él viene hacia mí, ahora ya sin el temor reverencial que después del intento de gaticidio sentía por cualquier persona que estuviese a menos de cuatro metros. Digo que viene hacia mí, yo le echo su comida y él, antes de meter su cabecita blanca y negra en la escudilla, abre, educadísimo, la felina boca y trata de articular un maullido de gratitud. Pero es incapaz. El gato cegato, además, perdió para siempre la capacidad de hablar.

En las últimas semanas he visto muy desmejorado a mi amigo, que parece encaminarse a marchas forzadas hacia su postrer maullido mudo, pero por ahora sigue luchando, valiente, contra las dificultades de una vida que para él no ha sido sencilla, a pesar de que no le pide nada extraordinario: sencillamente un plato de comida de vez en cuando y que nadie lo intente matar. Y es que, tantas veces, los supuestamente racionales seres humanos hacemos que incluso lo más simple se vuelva complicado.

El Ministerio de Sanidad ha contribuido con algo más de 350.000 euros para subvencionar un pasquín de una coordinadora gay-lesbi-trans-bi-penta-omni-archi-copro-etcétero-(pero no hetero)-sexual sobre métodos, herramientas y actitudes (que dirían los pedagogos y los neocursis, valga la redundancia) para la penetración anal y sobre cómo el consumo de ciertas drogas contribuye a la relajación de los esfínteres, facilitando los accesos, incluso los excesos (si los hubiere y si cabe). En este folleto, además, se invita a jugar con los excrementos, excreciones, deyecciones y/o deposiciones, ya que no todo el mundo sabe que eso es una verdadera fiesta erótica y un desparrame de placer, suponiendo que el placer se pudiera desparramar, que es mucho suponer.

  1. No entiendo por qué habría de estar entre las competencias de ningún Ministerio el explicar a cierto sector de la población cómo disfrutar de su cuerpo, y en consecuencia gastar en ello los dineros públicos. ¿Será el siguiente paso hacer fotocopias de las posturas del Kamasutra y repartirlas por los buzones? ¿Clases prácticas en las oficinas de las delegaciones de Hacienda? ¿De sexo oral en los plenos municipales? ¿ZetaP en la tele poniendo ejemplos con Sonsoles la gorgorítica? ¿Lecciones de zoofilia cuando vayamos al zoo a ver a los pingüinos?
  2. Me parece bochornoso que desde la administración pública se contribuya a pagar un pasquín en el que se recomienda el consumo de poppers para la relajación esfinteril, y la “ingesta” de otras drogas por vía rectal, habida cuenta que así el subidón es más rápido. Oiga, ¿por qué se gastan mis dineros en aconsejar el consumo de una sustancia que es ilegal en España? ¿O es que me he perdido la aprobación de una ley sobre la producción, venta, tenencia y consumo de cocaína en este santo país?
  3. No sé a qué espera el ministro Soria para salir a la palestra pidiendo disculpas, retractándose, dimitiendo y explicando que el consumo de drogas no es bueno y que el (des)Gobierno de España no lo pretende promocionar ni incentivar. Más aún, explicando desde un punto de vista médico cuáles son los riesgos de los poppers. Si algún médico lector, quiere completar esta información, le estaré muy agradecido.
  4. Estos pasquines, editados desde unas coordinadoras que se auto-arrogan en virtud de no sé qué autoridad moral la responsabilidad de representar a una parte de la población que identifican únicamente por su sexualidad, transmiten una imagen del “colectivo” que vista desde fuera se podría sintetizar en que ser gay consiste en ser un drogadicto que esnifa coca por el culo (homenaje a don Camilo) e ingiere otras drogas para poder meterse bates de béisbol por el susodicho, y que entre raya anal y raya nasal se embadurna en excrementos propios o ajenos, porque proporciona placer. Si luego estas mari-progres se sorprenden de que los miren como si fueran bichos raros, que no se llamen a engaño: recoges lo que siembras.

Y mientras en estas indignas mamarrachadas se gasta nuestro dinero, el Ministerio del Interior retira los guardaespaldas a unas sesenta personas amenazadas por ETA o por el terrorismo islámico, por problemas de presupuesto en una economía en recesión. Habida cuenta que la mierda es placer yo me pregunto, ¿en qué placer de país vivimos?

Una chacona, de toda la vida de Dios, es una forma musical. Por ejemplo la Chacona de la Partita para violín número 2 de Bach, que Ferruccio Busoni adaptó para piano y que Arturo Benedetti-Michelangeli tocaba con una frecuencia excesiva, casi como una apoteosis liberatoria de sí mismo.

Sin embargo, en este estado felón, españa zetaperina, todo es según el color (rojo) del cristal con que se mira, y una Chacona es una señora que se encarga de que los militares no lean el As, el Marca o la Interviú. Yo supongo que la decisión se tomó después de estudiar cuáles eran las publicaciones más consultadas desde ese Ministerio, pero yo pienso y me pregunto:

1.- Oiga, o los militares pueden pasmar en internet en el trabajo o no. Si no pueden, no pueden en general, pero
2.- ¿Por qué el Marca, el As y la Interviú? ¿Es que acaso los militares del Barcelona tienen más derechos al poder leer el Sport o El Mundo Deportivo? ¿Es que acaso las mujeres tienen más derechos al poder leer la AR? ¿Es que acaso los gays tienen más derechos al poder leer la Zero? ¿Es que acaso va a ser posible leer La Razón o el Púbico y no el Marca? ¿Es que acaso los milicos marujón, que también los hay, van a tener más derechos al poder leer el Hola, la Cuore, o la Pronto? Oiga, ¿es que los militares van a poder estar jugando al mus en red y no leer el As? Oiga, ¿es que los militares van a poder practicar ciber-sexo en el trabajo y sin embargo no pueden leer la Interviú? Por Dios Cristo. Necesitamos urgentemente a la Ministra Adolescente, que solucione esta cuestión claramente desigualatoria.
3.- ¿Por qué la Chacona hace esto en Defensa? ¿Es que en el Ministerio de la Vivienda nadie pasmaba en internet y estaban todos los funcionarios trabajando en plan estajanovista?
4.- Esto, evidentemente, se llama censura. Pero parece ser simplemente una primera tanda en los filtros que se aplican. Luego vendrán otros periódicos, radios y televisiones.

Con todo, yo me río mucho con la Chacona, la eco-pacifista, catalanista y soberanista. Me encanta ver el cambio de registro de esta verdulero-pescantina, que siempre grita como una loca, cuando tiene que decir cosas como las que pseudo-gritó balbuciente para el cuello de su camisa el viernes pasado:


Viva España
Viva el Rey
Viva la Guardia Civil



Sé que las risas con la Chacona van a ser menos que los lloros en cuanto empiece a hacer de las suyas, pero hay que disfrutar mientras se pueda. A fin de cuentas, no hay mal que cien años dure. Ella no va a ser la excepción.

ACTUALIZACIÓN A MEDIA TARDE: La Chacona ha decidido retirar la censura que había establecido el jueves pasado. Al igual que con el aceite de girasol el (des)Gobierno de España dice una cosa y la contraria en menos de cien horas. En consecuencia, cambiaré la encuesta de la semana que, esta vez, se referirá al tema del martes.
A todo esto, en una entrevista en Polanconia insistía ayer la Chacona en que ella es pacifista, y hoy repetía cosas por el estilo en Líbano. Tiene que ser entrañable jugarte la vida todos los días para que venga tu gili-jefa a decirte a la cara que tu trabajo consiste en repartir margaritas y piruletas.

Richard Strauss es uno de mis músicos predilectos, y uno de sus dúos vocales más maravillosos es precisamente éste que hoy recomiendo.

Se trata de un fragmento de su ópera Arabella que, básicamente, cuenta la historia de una familia vienesa cuya hija, Arabella, está a punto de elegir marido mientras que su hermana Zdenka no se puede casar porque son un poco pobres y por ello va vestida de hombre para no seducir a ningún churry galán y arruinar a su familia. Al final todo se arregla y acaban bien casadas, con sus respectivos chicos guapetones de buena familia.

En el fragmento que les sugiero oír cantan Arabella (Lisa della Casa) y Zdenka (Anneliese Rothenberger). Como dato musical importante quisiera señalar que el propio Richard Strauss consideraba que Lisa della Casa era la soprano más apropiada del planeta para cantar este papel, y la grabación que les recomiendo se hizo en un momento vocal espectacular de esta soprano.


ARABELLA: Aber der Richtige, wenns einen gibt für mich auf dieser Welt, der wird einmal dastehn, da vor mir, un wird mich anschaun und ich ihn, und keine Zweifel werden sein und keine Fragen, und selig werd ich sein und gehorsam wie ein Kind

ZDENKA: Ich weiss nicht, wie du bist, ich weiss nicht, ob du Recht hast –dazu hab ich dich viel zu lieb! Ich will nur, dass du glücklich wirst mit einem, ders verdient! Und helfen will ich dir dazu. (Hablando para sí misma añade) So hat ja die Prophetin es gesehn, sie ganz im Licht, und ich hinab ins Dunkel.

[Arabella: Pero si existe un hombre apropiado para mí en este mundo, llegará un día en que aparecerá delante de mí, me mirará y yo lo miraré, y no habrá dudas ni preguntas, y seré feliz y obediente como un niño.

Zdenka: Yo realmente no lo sé, no estoy tan segura como tú; no sé si tienes razón, ya que te quiero demasiado. Todo lo que deseo es que seas feliz con alguien que merezcas. Y te quiero ayudar en esto. (Y hablando para sí misma) Así es exactamente como el adivino lo vio; ella arriba, en la luz, y yo abajo, en las tinieblas]

En una ocasión un espontáneo preguntó a Igor Stravinsky: “Maestro, ¿es muy difícil componer una sinfonía?”, y éste respondió algo así como “Oiga, o es muy fácil o es imposible”. Y es que, efectivamente, hay gente que tiene una facilidad pasmosa para según qué cosas.

Cuando yo escribo, mi tono es duro y seco, tirando a vesicular. Si intento ponerme lírico, rozo la cursilería. Precisamente por eso me parece admirable la capacidad que tienen algunas personas para, con la palabra escrita como única arma, ser absolutamente simpáticos y graciosos hablando de cualquier tema. Es decir, para dominar absolutamente un idioma, más allá de la mera comunicación básica.

Por ello los invito sinceramente a visitar el divertido y variado blog de Adaldrida. Pasen, lean, pónganse (más) guapos y disfruten.

Probablemente sea una de las escasas personas que, teniendo un blog, no tienen conexión a internet en casa. La razón es clara: me conozco y sé que me quedaría pasmado y perdería un montón de tiempo. Esto hace que tenga gran experiencia en el tema que hoy nos ocupa.

Los cíber fetén se caracterizan, en primer lugar, por tener el suelo de cemento, en el mejor de los casos pintado de un color tirando a verdoso, por tener muebles muy cutres de aglomerado de colores claros, poca luz, un toque de suciedad y ponzoña, una leve atmósfera de tugurio, no tener falso techo –ladrillos, cables y tubos a la vista– y, fundamental, no tener calefacción. Cuando no son así, quiebran.

Los clientes de un cíber se pueden clasificar en tres grupos atendiendo al punto de articulación, entendido como el lugar en que sitúan sus manos a la hora de utilizar los dispositivos periféricos del ordenador, fundamentalmente teclado y ratón. A partir de esos detalles, y con pequeñas variantes, sólo con observar de lejos al personaje podemos saber para qué utiliza internet. Se dividen en tres tipos generales:

Tipo I: Mano derecha en el ratón y mano izquierda en el teclado, generalmente en la barra espaciadora. Suelen ser varones de entre 6 y 30 años, y se caracterizan por sentarse muy cerca de la pantalla, mover su cuerpo compulsivamente hacia delante, atrás y ambos lados y, de vez en cuando, pegar pequeños saltos en la silla. Van siempre pertrechados de auriculares y micrófono y gritan como pescantinas vendiendo abadejos, muchas veces para comunicarse con alguien que está en el ordenador contiguo. No hay duda: están jugando a algún videojuego en red.

Tipo II: Las dos manos en el teclado. Claramente están escribiendo algo. Son de sexo y edad variable, pero se subdividen en dos tipologías:

  1. Suelen estar sentados con la espalda medianamente bien colocada, cara de concentración o incluso de atontados. De vez en cuando pseudo-balbucean alguna cosa y suelen alternar el mirar hacia la pantalla con mirarse las manos. Su ritmo al teclear es más o menos constante. Sin duda, están escribiendo un e-mail.
  2. Suelen empezar con las piernas estiradas y la espalda colocada en diagonal; mal tirados en una silla, pero en un momento dado se comienza a operar un pequeño cambio en su postura: se van aproximando más y más a la pantalla, la espalda encorvada. Su ritmo de escritura es discontinuo: ora inexistente, ora histérico. Como norma, suelen estar más concentrados que el subgrupo anterior, y su cara es más luminosa, más radiante, muchas veces con un ligero brillo en los ojos y, en ocasiones, con una leve sonrisa “rictual”, mínima. Casi de hiena. No hay duda: están de caza. Chatean en busca de su ración de pecado.

Tipo III: Mano derecha en el ratón e izquierda donde caiga. Igualmente son de edad y sexo variable, y también se subdividen en dos tipos, atendiendo al grado de secretismo:

  1. Aquéllos a quienes les da igual que los demás vean lo que están haciendo. Poco interesante que decir. Suele ser gente buscando información de cualquier tipo, leyendo el periódico, el e-mail, viendo vídeos chorras o musicales en youtube, o incluso porno.
  2. Aquéllos que cuando te acercas te vigilan de reojo y minimizan el contenido de su pantalla, fingen mirar el escritorio como las vacas al tren, abren una nueva ventana de google, y sólo les falta silbar mientras escrutan el desvencijado techo, como en los dibujos animados. Son mi tipo favorito porque, al final, de ir tantas veces al mismo sitio nos conocemos todos y siempre hay un momento en que se despistan y puedes saber qué hacen. Y no me negarán la seducción de lo oculto. Con todo, ni siquiera es necesario ver sus pantallas. Años de estudio de este subgrupo me permiten concluir que existen dos variantes en él, a saber:
    1. Tiene cara de concentración, como si estuviese leyendo el Frankfurter Allgemeine, pero con una leve sonrisa tontilona en la cara. Sin embargo, y esto es clave, en ningún momento llega a reírse. En el 99,85% de los casos es un hombre de cualquier edad, entre doce y ciento ochenta y siete años. Ni que decir tiene que está viendo porno.
    2. Su cara de concentración a veces roza la de mala leche. Mirada fija en la pantalla. Rostro adusto. De vez en cuando jura en arameo, pero uno no es capaz de descifrar lo que significan los sonidos que emite porque, claro, son arameo, pero podrían transcribirse algo así como “mectupgilpaisdemi alelacompltitiri comunistrojosbolchestup”. Ni lo duden. Está leyendo Libertad Digital y repasando mentalmente todos y cada uno de los ancestros de la familia zetaperina.

Hacía alusión ayer el amigo Parrulo a las encuestas en el PP. Al hilo de esto, me enteré esta semana de que el señor Arriola, el marido de la ex-ministra Celia Villalobos, gana al año unos 400 millones de pesetas (2,4 millones de euros) por los servicios prestados a su partido. La fuente parece bastante fiable, ya que se trata del doctor Francisco Marhuenda, el actual director del periódico La Razón, que fue durante años jefe de gabinete de Rajoy, así que sabe bien lo que se cuece en Génova 13. No está mal como salario para una persona que condujo a su partido a dos derrotas electorales consecutivas, ¿no les parece?

Como bien sabrán, el otro día estuvo el papa Benito en la sede de Naciones Unidas y pronunció un discurso que yo ni siquiera voy a comentar, ya que se comenta solo. Una vez más Ratzi dijo las verdades del barquero a la cara de quien las quiso escuchar, sin miedo de entrar en temas espinosos ni tampoco con la intención de agasajar los oídos que le quisieran prestar atención. Pueden pinchar aquí para leerlo en castellano.

Me quedo con una frase benitense: “El discernimiento, es decir, la capacidad de distinguir el bien del mal, se hace más esencial en el contexto de exigencias que conciernen a la vida misma y al comportamiento de las personas, de las comunidades y de los pueblos”.

Mientras Benito hablaba para la Asamblea General yo me acordaba mucho de uno de mis profesores, José Antonio, quien siempre comenta que en esa misma sala están escritas a modo de lema unas palabras de la profecía de Isaías que, según él, ninguno de los miembros de la ONU parece haber leído. Cito el versículo completo y en negrita las frases allí escritas. Juzguen ustedes mismos si las leyeron y, sobre todo, si los ONUenses las entienden:

“Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará la espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” (Is 2,4)

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