Vi en un catálogo este libro. El título me gustó. El resumen que lo acompañaba, también. El libro, escrito en 1985, trataba sobre la creación de la idea nacional alemana a partir de la unificación, la situación de este país durante las guerras mundiales y la división del planeta en bloques de poder durante la Guerra Fría. Del autor había leído El proceso de civilización hace diez años y me había parecido muy interesante. Así que lo encargué sin dudarlo. Lo recibí. Lo devoré en cuanto estuvo en mis manos. Y ahora, recién cerrado y con la misma presteza me siento a escribir sobre él para que nadie más cometa el mismo error.

Si cualquier otra persona hubiera escrito este bazofio diría de él que es un intelectual absolutamente mediocre, que ha hecho un pésimo libro de pseudo-divulgación y que su visión de la historia mundial contemporánea y su sociedad es burda. Pero como lo escribe Elias me limitaré a decir que el libro no hay por donde cogerlo. Como medida cautelar inmediata pongo en cuarentena a este autor. Y por ahora prefiero pensar que, como lo escribió con 88 años, estaba un poco senil y por ello pergeñó este engendro. Si me equivoco y no se le había ido la cabeza, por favor, no me saquen del error. Pero aprendan del que cometí. Ahórrense el dinero y, sobre todo, el tiempo. Este libro es pura basura.

Si supiera cómo hacerlo, dibujaría una viñeta con una caricatura de Miguel Sebastián y sobre su cabeza una bombilla de bajo consumo iluminada. Oigan, que nos va a regalar una bombilla de bajo consumo para ahorrar petróleo. Y digo yo, ¿no habrá otras formas? Sin ser Ministro se me ocurren varias a vuelapluma. Será porque no soy Ministro y no veo con claridad. Necesito que la luz de Sebastián me ilumine.

Leo con pasmo en The Guardian que el Gobierno inglés quiere que la justicia la administre directamente el pueblo, no las instituciones en su nombre. Vean, vean.



Pueden leer aquí la sentencia que condena a Jiménez Losantos a indemnizar con 100.000 euros a Zarzalejos.


Artículo 1.2

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Artículo 2

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Artículo 9.1

Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.

Artículo 149.1

El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:
(…) 32. Autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum.

Artículo 155.1

Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

Gracias a ARP (Compostela) y Bend3r he vuelto a Bach. De él hay poco que decir, excepción hecha de que probablemente haya sido el mejor músico de todos los tiempos. Sin embargo, por alguna razón, a algunos nos costó adentrarnos en su obra. Recuerdo el atávico odio que le tenía cuando era jovenzuelo y estudiaba piano. Aunque algunas de sus más famosas composiciones me gustaban, realmente no me enamoré de Bach hasta años después. Es difícil de explicar pero, de repente, un buen día, escuchas algo que te fascina. Lo machacas ad nauseam, haciendo sufrir a quienes te rodean, y vuelves sobre ello frecuentemente.

En mi caso, la obra que me hizo rendirme a Bach no fue, ni mucho menos, la más famosa de sus composiciones, sino el primer movimiento de su concierto para cuatro claves en La m, BWV.1065. Lo más curioso es que esta obra está compuesta a partir de otra de Vivaldi (L’estro armonico, op.3 nº10), y este músico siempre me ha aburrido.

Sin embargo, y al igual que le ocurre a ARP, cada vez que cae en mis zarpas una nueva composición de este monstruo de la música me siento como un novato que lo escuchara por primera vez. Leyendo sus partituras o escuchando repetidamente su música uno siempre aprende algo nuevo y descubre cuánto ignora.

Ésta es una buena versión interpretada con cuatro claves, y el vídeo que sigue, con cuatro pianos (Argerich, Kissin, Pletnev y Levine). Fíjense en los músicos de cuerda frotada, a ver a cuántos conocen.



Santo adalid, patrón de las Españas, amigo del Señor, defiende a tus discípulos queridos, protege a tu nación. Las armas victoriosas del cristianismo venimos a templar en el sagrado y encendido fuego de tu devoto altar. Firme y segura como aquella columna que te entregó la Madre de Jesús será en España la Santa Fe cristiana, bien celestial que nos legaste tú. Gloria a Santiago, patrón insigne. Gratos, tus hijos hoy te bendicen. A tus plantas postrados, te ofrecemos la prenda más cordial de nuestro amor. Defiende a tus discípulos queridos, protege a tu nación.

Este, uhm, …, uhm, ¿señor?, se llama Fabio Roggiolani y es el Consigliere Regionale de los Verdes de la Toscana, y se mostró daquesta guisa en su puesto de trabajo después de ser reprendido por vestir únicamente camisa y chaqueta.

Traduzco de Repubblica: “La corbata hace aumentar la temperatura corporal en dos grados y medio y obliga a subir el aire acondicionado en la sala hasta el punto que nuestras colegas se ven obligadas a cubrirse con jerséis finos para no tener frío. En consecuencia nosotros queremos proponer la modificación del reglamento del Consejo Regional para evitar la obligatoriedad de la corbata en los meses estivales como, todo sea dicho, ya ocurre en Japón y otros países. Asimismo llama poderosamente la atención que el reglamento prevea la obligatoriedad de llevar corbata pero no camisa”.

Pueden leer aquí un sumario del reportaje que publica Época con este elocuente título.

Todos estamos acostumbrados a asociar la música lusa con el fado y la tristeza melancólica del sonido de una guitarra portuguesa y una voz desgarrada. Y sí, a veces los fados son muy bonitos, aunque las voces quebradas me resultan insoportables. Sin embargo, no todo el mundo conoce la versión más alegre de la música popular del país vecino. Personalmente es la que más disfruto.

Alguien colgó en Youtube unos vídeos de un concierto de Amália Rodrígues en Rumanía en el año 1969. Lamentablemente no nos da la opción de insertar ninguno de ellos, cosa que yo haría de muy buena gana. Por eso los invito a pulsar aquí para escuchar a esta gran voz cantando Lisboa não sejas francesa.

Disfruten.

Não namores os franceses, menina, Lisboa. Portugal é meigo às vezes mas certas coisas não perdoa. Vê-te bem no espelho desse honrado velho que o seu belo exemplo atrai. Vai. Segue o seu leal conselho não dês desgostos ao teu pai.

Lisboa não sejas francesa com toda a certeza não vais ser feliz. Lisboa, que idéia daninha vaidosa, alfacinha, casar com Paris. Lisboa, tens cá namorados, que dizem, coitados, com as almas na voz. Lisboa, não sejas francesa, tu és portuguesa, tu és só pra nós.

Tens amor às lindas fardas, menina, Lisboa. Vê lá bem pra quem te guardas, donzela sem recato, enjoa. Tens aí tenentes, bravos e valentes, nados e criados cá. Vá. Tenha modos mais decentes, menina caprichosa e má.

Visto en Repubblica:

[Gianfranco] Fini: “La unidad nacional no se toca”. El presidente del Congreso utiliza palabras rotundas. “No tengo problema en decir -toma la palabra Fini en una cámara plagada de murmullos y después de que [Pierluigi] Castagnetti [Partido Democrático] e [Italo] Bocchino [Il Popolo della Libertà] ya hubieran criticado y llamado la atención sobre el comportamiento de [Umberto] Bossi [Ministro de Reformas y Presidente de la Liga Norte]- que cuando se actúa en nombre de la República nadie, y mucho menos un ministro, se puede permitir el ofender el sentimiento nacional del que también el himno forma parte”.

El presidente del Congreso, con voz rotunda, hace una extensa declaración de intenciones absolutamente genérica que parece un sonoro tirón de orejas: “Será positivo el día en que quien haya sido llamado a detentar cargos públicos sea consciente de que cada palabra y actitud dicha y hecha son objeto de evaluación por parte de los ciudadanos y las instituciones”. A continuación el aviso se dirige a los escaños de la Liga [Norte]: “No cabe duda de que la unidad nacional, sus símbolos y el respeto que se les debe son condiciones indispensables para cualquier política de auténtica reforma”. Y no existe duda alguna, añade, de que “un ministro debe respetar a todos los italianos, sea cual sea su lugar de procedencia, el Norte o el Sur”.

“Nosotros sumamos, no restamos”. Me sorprende que con estos no-cambios en el PP hayan tardado tanto en liquidar a Regina Otaola, pero la razón por la que terroristas, nacionalistas, izquierda en general y marianistas en particular les molesta es ésta. Lo digo por si a alguien se le olvida.

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