Jul
31
Les comentaba la semana pasada la poca gracia que me hacen las cámaras que “me vigilan por mi bien” por la calle. Oigan, que en Valencia han puesto cámaras en algunas playas y que emiten en abierto en la web del ayuntamiento.
Y la concejala de playas, Lourdes Bernal, dijo la frase previsible:
No pretendemos perseguir a nadie, sino ganar en seguridad.
A mí no me pillan.
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Jul
31
Jul
30

Siempre dije, por ejemplo aquí y sucesivos, que este peperete tiene un lado oscuro. Y esto no es nada. Estoy seguro de que hay mucho más.
Jul
29
Voy a pedir quién eres para evitar que vengas a este ministerio en la medida de lo posible.
Aquí más.
Jul
29
En una ciudad en la que viví hace cuatro años tomaba café casi siempre en el mismo bar. Además de que estaba igual de bueno (o igual de malo) que en cualquier otro local (excepción hecha de uno que tenía y tiene un café magnífico), allí sólo costaba setenta céntimos. Como el roce hace el cariño, acabé teniendo bastante confianza con la propietaria y un día me comentó que ella cobraba el café a setenta céntimos cuando todo el mundo lo cobraba a un euro porque ella se sentía estafada cada vez que alguien le cobraba un euro por una tacita de moca. Me comentaba, asimismo, que ella seguiría cobrándolo a ese precio a pesar de que la asociación de hosteleros de la ciudad, de la que ella misma formaba parte, había decidido que iban a fijar un precio único para el café, que quedaba establecido en un euro. Me decía, también, que había varios hosteleros que le habían retirado incluso el saludo por no plegarse a la voluntad general del grupo. Como esta señora es muy emprendedora, decidió asimismo que cada día de una a dos de la madrugada, que era el momento en que su público descendía, serviría copas a 2 euros. ¡A 2 euros! Como se pueden imaginar, el bar a esa hora estaba a reventar. Y para redondear la jugada, decidió que también durante esa hora vendería bocadillos a dos euros. Como se pueden imaginar, a la competencia no le hacía ni pizca de gracia, pero los clientes estábamos encantados.
¿Bonita historia, eh?
Pues ahora prueben a sustituir “café” por lo que quieran y “asociación de hosteleros” por “estado”.
Jul
28
Jul
28

Hoy les facilito los datos de la última encuesta del CIS para que chapoteen un rato. Aquí pueden ver las respuestas con mayor detalle. Algunas son como para morir de muerte súbita del lactante.
Jul
27
Me pareció muy interesante este artículo de Acereda que leí el otro día en Libertad. Al margen de la información que proporciona, añado que en EEUU no hay ningún seguro médico que cubra el 100% de los gastos.
Jul
26
Al menos una vez en la vida hay que escuchar entera esta maravilla de ópera. Y, ya sea por exceso de sol o por su falta, hoy puede ser ese día. De las versiones íntegras que hay en YouTube, y aunque el conde Harnoncourt es más bruto que un yogur de salchichón, la suya es la más recomendable. Prefiero su sonido seco a la cursilería empalagosa del empastoso y barbado sochantre de verbena al que algunos adoran, y su señora esposa, la del enervante vibrato infinito. Disfruten y canturreen el ritornello.
Aquí la segunda parte, las siguientes en relacionados, y aquí la letra.
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Claudio Monteverdi: L’Orfeo (1607). Philippe Huttenlocher, Dietlinde Turban, Trudeliese Schmidt, Roland Hermann, Glenys Linos, Werner Gröschel, Hans Franzen, Peter Keller, Francisco Araiza. Coro de la ópera de Zurich, Das Monteverdi Ensemble. Nikolaus Harnoncourt, 1978.
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Y para saber más, y si sólo tienen tiempo o dinero para un libro, no me cansaré de remitir a Bukofzer.
Jul
25
El otro día me di cuenta de uno de los muchos absurdos que pueblan mi vida: a pesar de que me encanta la temática vampírica –también en la interpetación lujuriosamente tamizada por Anne Rice–, y que he visto películas de vampiros hasta aburrir –por supuesto todas las de Christopher Lee, pero también bazofias como Drácula 2001 y La reina de los condenados–, sin embargo no había leído la novela de Bram Stoker. Únicamente una versión resumida y adaptada en clase de inglés en el instituto.
Así que hace un par de semanas decidí comprarla y casualmente la encontré en inglés por 4 eurillos. Oigan, voy a descubrir la pólvora pero está maravillosamente escrito. Stoker es capaz de crear sensaciones y una atmósfera muy particular mediante el uso de las palabras:
You may go anywhere you wish in the castle, except where the doors are locked, where of course you will not wish to go. There is reason that all things are as they are, and did you see with my eyes and know with my knowledge, you would perhaps better understand
Además escribe en ese inglés que a mí me gusta y que ya no utiliza casi nadie:
You shall, I trust, rest here with me a while, so that by our talking I may learn the English intonation; and I would that you tell me when I make error, even of the smallest, in my speaking. I am so sorry that I had to be away so long today; but you will, I know, forgive one who has so many important affairs in hand
Yo les recomiendo sinceramente que se zambullan en este libro en su idioma original.
Y, por cerrar este tema, y después del Nosferatu del otro día, les dejo a continuación el Drácula de Bela Lugosi.
(Aquí la segunda parte y las demás en relacionados).
Jul
24
Desde hace bastante tiempo voy por la calle fijándome en cómo aumenta el número de videocámaras diseminadas por aquí y allá, como quien no quiere la cosa. En espacios públicos como calles, carreteras, estaciones, medios de transporte, edificios de la administración y largo etcétera; y en espacios privados.
Como ya se imaginarán, me parece fatal. Que las haya en ámbitos privados, pues vale. Fantástico. Siempre y cuando me avisen antes de entrar. Pero no sé qué narices pinta una cámara en medio de una autovía. Y no. Ni accidentes de tráfico, ni seguridad ciudadana, ni para ayudar a una pobre ancianita que pinche una rueda, ni niños muertos. Están ahí para saber qué hacemos en cuanto salimos de nuestras casas. Al menos potencialmente.
Oigan, pues este día fui de compras a un Corte Inglés y me quedé putrefacto cuando me fijé en que, además de la cámara que ya está en todos los párkings del universo mundo para grabar la matrícula de los coches que entran, había otra justo encima de la maquinita que escupe los tíckets inmortalizando mi sonriente rostro pálido y el saludo de mi mano. Y es que ya no sólo les interesa tener controlados los coches que entran, sino también tener la información de quién los conduce. Siempre por “nuestra seguridad”, of course. Todo por “nuestra seguridad”. Así que ya saben: si algún día roban un coche, que espero que no, no vayan en él a comprar al emporio de Ramón Areces. Que en paz descanse.
Jul
24

(Santy Gutiérrez en El progreso, 23/07/09)- – -
–¿Sabes que en el Ártico el verano dura seis semanas?
–¡Qué suertudos!


