Creo que todavía no colgué esta pieza magistral de mi compositor preferido; la fantasía para piano, seis solistas, coro y orquesta opus 80. En todo caso, aquí los datos fundamentales y la letra y yo pongo los vídeos.

En primer lugar, Claudio Abbado al frente de la Filarmónica de Berlín el 31 de diciembre del 91. Evgeny Kissin con veinte añitos al piano y como solistas Cheryl Studer (que va discretisísima) y Kristina Clemenz (sopranos), Camille Capasso (mezzo), John Aler e Hiroshi Oshima (tenores) y Friedrich Molsberger (bajo). Coro de la radio del sector americano, el RIAS Kammerchor de toda la vida. Ya saben, cuando unos y otros se repartieron Alemania y Berlín como si fueran unas gominolas. Pa ti, pa mí, pa ti, pa mí.

(continuación y final).

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Y una segunda versión, también dirigida por Claudio Abbado, con Maurizio Pollini al piano y Karita Mattila, Lioba Braun y Peter Seiffert como solistas. Obviamente faltan datos. La orquesta vuelve a ser la Filarmónica de Berlín, en 2002, y los coros de la radio sueca y el Eric Ericson.

(y concluye aquí).

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Aunque para mí siempre sonará así, como lo dirigió el gran don Otto en el año 68 a la orquesta New Philharmonia, el coro John Alldis y al pobre diablo barenboimiano.

(y aquí el resto).

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Y si hubiese algún lector al que le gustase Barenboim, Dios no lo quiera, que vea esto (y esto).

(Robert Wiene: Das Cabinet des Dr. Caligari, 1920).

Llego a través del Mises Economics Blog a este documentazo en que un cráneo privilegiado reflexiona sobre la cantidad de vídeos idiotas que circulan por YouTube y razona estupefacto sobre la insoportable estupidez del “aracnocapitalismo”.

Lo que me he podido reír sólo lo saben mis vecinos.

Me entero a través del amigo Quique de que Fernando Palacios ha sido sustituido en su puesto como director de Radio Clásica por Ana Vega Toscano.

Y no sé por qué no se me quita una sonrisa tonta de la cara.

Parece ser que Oteg[u]i, “el hombre de paz“, se ha puesto en huelga de hambre.

Déjà vu.

Uno de los aeropuertos que utilizo con frecuencia era una pequeña instalación para usos públicos: militares, bomberos, viajes de Estado y demás. Desde que opera desde allí Ryanair se han sumado otras compañías de bajo coste y lo han tenido que ampliar.

Para bajar a la civilización en 2005 sólo había un bus de Ryanair, que costaba 6 euros. Al poco tiempo ya había subido a ocho. Hasta que otra compañía empezó a operar y cobrar siete euros. Después llegaron los buses urbanos y unas cuantas compañías privadas más. Los precios empezaron a oscilar. Ryanair, o su asociada Terravision, mantenían su tarifa, mientras que las otras cobraban seis euros o incluso 5,50.

La penúltima fue que Terravision lanzó un órdago y bajó su tarifa hasta los cuatro euros. Oigan, pues el otro día descubrí con sorpresa que otra de las compañías que opera desde allí ha bajado también su tarifa a cuatro euros. Y allí, a pie de autobús, los vendedores se afanan por colocar billetes para sus empresas respectivas. Y yo, que lejos de ser un cutre tengo un agujero en la mano, en estos casos aporto mi granito de arena y me subo a la última que haya bajado sus precios.

¿Qué ocurriría si en lugar de empresas que se parten la cara por conseguir un usuario el transporte fuera público? Pues probablemente que, partiendo de la tarifa de seis euros, y habida cuenta de que ya han pasado cinco años, habría subido a ocho o nueve.

E igual que este ejemplo, cualquier caso.

Y mientras sigamos sosteniendo el pensamiento mágico según el que el Estado es nuestro amigo y está ahí para velar por nuestro bien, y el resto de los seres humanos son unos cabrones que nos quieren hacer la pascua para forrarse, seguiremos haciendo el paria de la tierra y tirando nuestro dinero por el retrete.

Y cuando digo “sigamos”, quiero decir “sigan”.

Gracias al amigo Leo McGarry me entero de que así titulan los señores de Prisa (quanta fuit ipsa ruina docet) un vídeo que colgaron en su web y en la que Lang Lang, un paria de la tierra, hace el idiota en un programa de Cuatro que no conozco y que se llama El hormiguero.

Pego el enlace de forma bruta para que se vea bien: http://www.cuatro.com/el-hormiguero/videos/puede-tocar-shopen-naranja/20100126ctoultpro_3/#comentar. Y aunque en este ordenador no tengo el software adecuado para el mal, tengo un pantallazo guardado a modo de prueba por si deciden cambiar “Shopen” por “Chopin”, tanto en la url como en el título del vídeo.

Y para que este cacho carne con pies y ojos fuera “el mejor pianista del mundo” tendrían que morir antes cienes y cienes de músicos.

ACTUALIZACIÓN (28/01/10; 22:15): La fotico prometida.

Este día la Real Academia Gallega ha elegido como presidente a Méndez Ferrín. No pongo foto porque no.

En LD trazan un perfil del personaje centrándose en su dimensión política, por llamarle algo, así que ni me molesto en desarrollarlo. Mi maltrecha salud mental me lo agradecerá. En todo caso, recomiendo echar un vistazo a su currículum, que no tiene desperdicio.

Añado que su producción literaria, que tuve que estudiar hasta el aburrimiento en el colegio y el instituto, me parece basurienta. Pero esto es sólo una opinión.

nada se puede hacer con el chino; nace marrano y muere cochino.

Y no sé por qué me he acordado de esto. ¿Quizá porque los cría?

Una de las obras más famosas de Robert Schumann, y una de mis composiciones preferidas no sólo de este autor, es su concierto para piano (La m, op.54; 1845), que se divide en tres tiempos: 1) Allegro affettuoso, 2) Intermezzo: Andantino grazioso y 3) Allegro vivace, los dos últimos encadenados. Nadie sabe cuántas veces habré escuchado el primer movimiento.

Para mí la interpretación más redonda de esta obra es la que grabaron para la Philips Claudio Arrau y Colin Davis con la Sinfónica de Boston. Me gusta también mucho escuchar una vieja grabación de Arrau con la Sinfónica de Detroit dirigida por Karl Krueger (1944).

Se me dio por buscar versiones en YouTube y les dejo cuatro muy buenas. En primer lugar una de Barenboim con Celibidache, que es muy buena –muy, muy buena– a pesar incluso de Barenboim. En segundo lugar, una del maestro Arrau con George Hurst editada en DVD por EMI, que no es la mejor de este hombre pero que no deja de ser tan buena como todo lo que hizo el más grande de los pianistas. A continuación una que no me convence pero me parece un documentazo; Wilhelm Kempff con Rafael Kubelik. Supongo que la orquesta es la de la Radio Bávara. Finalmente una excesivamente lenta de Emil Gilels con un director al que no reconozco y que lo hace muy bien. Y no voy a decir que Gilels está soberbio porque es una obviedad; siempre lo está.

(Daniel Barenboim, Filarmónica de Múnich, Sergiu Celibidache, 1991. Aquí más)

(Claudio Arrau, Filarmónica de Londres, George Hurst, 1963. El resto aquí).

(Wilhelm Kempff, Orquesta de la Radio Bávara (?), Rafael Kubelik. Más aquí).

(Emil Gilels and friends. El resto aquí).

Y aunque no tenga mucho tiempo para escribir posts, sí tengo un par de minutos para repicar algunas cosas que me llaman la atención, como por ejemplo ésta.

Leía el otro día en Tea and Politics que Arabia Saudí pretende lanzar un canal de Radio y otro de Televisión que emita en castellano y cuya sede estará situada en nuestro país.

Por cierto, no dejen de pasarse por Tea and Politics.

A pesar de que por escrito Thomas Jefferson era un hombre tremendamente elocuente, nos cuenta la Historia que uno de sus puntos débiles en tanto que animal político era curiosamente el hablar en público. Cito a continuación un fragmento de su primer discurso inaugural como presidente (4/03/1801), del que quienes lo pudieron presenciar aseguran que lo pronunció con tan poca voz que a quienes estaban cerca de él les costó oírlo, y quienes estaban alejados, no se enteraron de nada.

[W]ith all these blessings, what more is necessary to make us a happy and a prosperous people? Still one thing more, fellow citizens, a wise and frugal government, which shall restrain men from injuring one another, shall leave them otherwise free to regulate their own pursuits of industry and improvement, and shall not take from the mouth of labor the bread it has earned. This is the sum of good government; and this is necessary to close the circle of our felicities.

En relación a los textos de Jefferson hay que indicar que Princeton University Press lleva sesenta años tratando de publicarlos todos. Por ahora llevan 36 volúmenes y aún no han llegado a los años posteriores a la presidencia, cuando dedicaba varias horas al día a responder a todas las cartas que recibía en Monticello.

En todo caso y para quien no lea inglés, en castellano sólo conozco un par de volúmenes que recojan su obra. El más famoso (y que yo nunca he encontrado a la venta) es Thomas Jefferson: Autobiografía y otros escritos. Madrid, Technos, 1987.

Una recopilación de textos jeffersonianos agrupados por temas, con una introducción general bastante casposa, unas presentaciones de cada bloque levemente basurientas y unas traducciones que a mí no me gustan un pelo en John S. Pancake: Thomas Jefferson. Revolucionario y filósofo. Barcelona, Ediciones 29, 1987. Si es que con ese título no se puede llegar a ninguna parte.

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