Mar
28
El domingo musical de hoy es un poco pintoresco, y es que quiero compartir con ustedes este vídeo de Elly Ameling. Para mí esta soprano holandesa es la voz. Ni más ni menos. Además de una profesional como la copa de un pino. Cuando ella consideró que debido a su edad la calidad de su trabajo no alcanzaba sus supranaturales estándares decidió retirarse de los escenarios y dedicarse a la enseñanza. Indico para quien no lo sepa que un “mal trabajo” de Elly es una obra maestra de cualquiera. Si muchos cantantes en activo pusieran el listón la mitad de alto, no se atreverían a cantar ni en la ducha.
El vídeo está grabado por alguien demasiado tembloroso, pero me ha hecho gracia ver maullando a esta mujer que tanto cantaba Bach como Poulenc, un foxtrot como la garota de Ipanema, lo que le echaran, y todo bien (no como la otra berreando Hijo de la luuunaaaaa, que le pega menos que una cresta a una choni).
Brava, Elly. Brava!
Mar
26
Siete de la tarde. Voy por la calle con un curso de alemán incrustado en las orejas. Un señor, bien vestido, treinta y tantos años, tamaño armario ropero, probablemente rumano, me increpa. “Perdona, ¿te puedo hacer una pregunta?”. Me saco un auricular y le contesto: “Sí, claro, dígame”. “Mira, te podría atracar ahora mismo, pero sin embargo te voy a pedir dinero”. “Ja”, respondo, mientras me recoloco el auricular y reinicio mi marcha.
Y, sin embargo, tenía razón el paisano. Me podría haber robado la cartera, el portátil, la corbata que estrenaba, las muelas del juicio, incluso eviscerarme y, a pesar de que estábamos en una plaza en la que en cualquier minuto hay más gente que en muchos pueblos de Castilla, nadie se hubiera girado para echarme una mano.
Durante los próximos diez días no estaré por aquí. Dejo, sin embargo, programada la música clásica de este domingo y del siguiente. Hasta pronto, amigos.
Mar
25

Me he encontrado en un libro esta aseveración de Berlusconi, que recogió en su día la prensa:
Sí, es cierto, la ley es igual para todos, pero para mí quizá sea más igual que para los demás porque me ha votado la mayoría de los italianos (Silvio Berlusconi ante el Tribunale di Milano, 17/06/2003; cit. en Belfiori, G.; Santelli, G.: Berlusconario. Tutte le gaffe del presidente, Milán, Melampo, 2010, 81).
Cf. Rebelión en la granja, tirando hacia el final (y cito de memoria): “Todos los animales son iguales pero unos son más iguales que otros”.
Mar
24
Me hacen mucha gracia algunos documentos públicos medievales de Cancillería que, después de decir que quien incumpla una ley civil deberá reparar el daño causado, indemnizar a quien agraviare y pagar una sanción al rey, concluyen con una cláusula que varía de forma pero que viene a decir:
et tandem cum Iuda Domini traditore et cum Dathan et Abiron quos vivos terra absorbuit penas luat perpetuas in inferno
y que con Judas, el que traicionó al Señor, y con Datán y Abirón, a los que la tierra engulló vivos, sufran en el infierno las penas perpetuas
Hoy en día, quizá inspirados por el cine americano de catástrofes, se esfuerzan más y más cada día para darnos un argumento que nos meta miedecito. “Va a subir el nivel del mar”. “Se desertizará el planeta”. “El agujero de la capa de ozono hará que el sol os chamusque”. Y ahora nos amenazan con que a causa del cambio climático viviremos bajo regímenes (más) despóticos .
Ya saben cuál es la concatenación de razonamientos. Si cambia el clima os pasará de todo; así que yo, el gobierno, me voy a encargar de hacer por vosotros que el clima no cambie; pero para ello, para garantizar vuestra vida y vuestra seguridad, necesito dinero; y en consecuencia os subo los impuestos; y también será necesario que recorte un poquito chiquitito vuestras libertades. Pero es por vuestro bien, ¿eh?
“¡Ohhhhhhhhhhhh!”. “No tiréeeeeeeis de la cadeeeeeeeena cuando hagáis piiiiiiiiiiiiisssssss”. “¡Es el fiiiiiin del muuuuuundo!”. “¡Arrrrrrrepentíiiiiios!”.
Qué quieren que les diga. A mí me hace más gracia el caballo bayo (Ap 6,8).
¡Qué paciencia, madre!
Mar
23
Eso comenta María Blanco en FB (vía @anghara y @isaac jiménez). A falta de confirmación del dato, ya se me ha puesto una sonrisita sólo de pensar en la posibilidad.
Mar
23
Me entero a través de Guillermo Hirschfeld de que FAES acaba de anunciar que concederá su II Premio de la Libertad a Margaret Thatcher. Ni que decir tiene que me parece mucho más razonable, sensato, justo y merecido que el primero, que le fue concedido a nuestro rey.
Ya saben que desde hace tiempo yo voto nulo introduciendo en un sobre una foto de Maggie, y aquí la hemos recordado en diversos momentos, como su discurso sobre la sociedad libre, su contundencia con el terrorismo, la vez que habló sobre UPyD o la vez que le dio clases al PP zen-trista.
Vamos a recordar lo que más procede:
Some Socialists seem to believe that people should be numbers in a state computer. We believe they should be individuals. We are all unequal. No one, thank Heavens, is like anyone else, however much the Socialists may pretend otherwise. And we believe that everyone has the right to be unequal, but to us every human being is equally important.
A man’s right to work as he will, to spend what he earns, to own property, to have the State as servant and not as master. They’re the essence of a free economy and on that freedom all other freedoms depend.
Algunos socialistas parecen creer que las personas han de ser números en un ordenador del Estado. Nosotros creemos que deben ser individuos. Todos somos diferentes. Nadie, gracias al Cielo, es como ningún otro, por mucho que los socialistas pretendan lo contrario. Y nosotros creemos que todas las personas tienen derecho a ser diferentes, pero para nosotros cada ser humano es igualmente importante.
Un hombre tiene derecho a trabajar cuanto quiera, a gastar lo que gana, a poseer propiedades, a tener al Estado como siervo y no como amo. Ésta es la esencia de una economía libre, y de esa libertad dependen todas las demás
Merecidísimo, Maggie.
Un abrazo.
Mar
22
Un artículo de Alberto Acereda y para acompañar una fotico de Young Americans for Liberty.
Mar
22
¿Se acuerdan de Fritz? Pues una batallita relacionada con él.
El otro día levanté una de las persianas de mi dormitorio y, todavía medio adormilado y con mi radiactivo mal humor mañanero en plena eclosión, vi en el jardín lo que parecía ser un bollo de pan. Inmediatamente pensé que no tengo ningún árbol que dé panes, y salí al jardín a comprobar que no se me había ido definitivamente la cabeza. Y comprobé fascinado que además del pánido había un tomate a medio comer, una manzana mordisqueada y un tropezón de naranja. Deduje, pese a no ser Sherlock Holmes, que algún vecino había decidido que mi conejo estaba infraalimentado y se tomó la caridad por su mano. Y me pareció fatal. Lo comenté con algunos amigos y me decían que no era para tanto y que probablemente fuera algún niño del barrio que le quería dar una ensalada al conejito, por aquello de que a los niños les hace gracia dar de comer a los animales.
Al día siguiente por la mañana, llevando en mi mano derecha una taza de té negro muy cargado, con muy poco azúcar y una microgota de leche, salí a echarle a Fritz una zanahoria de buenos días y me encontré en la acera con la piel de una naranja, que había sido perfectamente pelada. “¡Esto ya pasa de castaño oscuro!”, pensé. “¡Pero de qué va la gente!”.
Bueno, pues un día después volví a salir y me encontré incrustada en la parte superior del cierre que bordea y delimita mi propiedad media manzana reineta. Allí. Clavada. Plas. Y ya me ven ustedes plantificado ante la hemifruta tratando de activar los conocimientos adquiridos en mis clases de física y en muchas novelas de Agatha Christie y chopocientos capítulos de la señora Fletcher y CSI, intentando averiguar la trayectoria que debió de recorrer la tal pomácea hasta quedar espetada en mi frontera. Que digo yo que al menos le podrían haber echado una manzana golden, que son más ricas.
Y mientras hago ecuaciones imaginarias y parábolas imposibles –o quizá sea al revés– para tratar de averiguar el itinerario recorrido por el volante fragmento de maduro alimento y que me conducen a una conclusión con bastantes visos de verosimilitud, empiezo a tener claro que para defender mi derecho, en tanto que titular de la patria potestad del conejo, a educarlo como me salga del moño, voy a tener que llamar a alguna puerta para decirle a alguna señora que se meta la comida en la boca su pulgoso proto-perro, a ver si así deja de molestar con ese desagradable sonido que emite. Entre otras cosas porque el día menos pensado se le da por lanzarle a mi bicho una coliflor de dos kilos, le da en su pequeña, peluda y suave cabeza y me lo desgracia.



