Ago
25
Y aquí la historieta.
Ago
19
Un tribunal saudí planea cortarle la espina dorsal a un acusado que causó la parálisis de otro hombre durante una pelea. La víctima insiste en que el acusado debe sufrir la misma desgracia.
Más en In partibus infidelium.
Ago
18
En esto consiste la diplomacia española. Y, mientras tanto, el químico a lo suyo.
Ago
16
Un par de entradas de Crispal: la primera sobre cómo vive un cristiano en Arabia Saudí durante el ramadán y la segunda sobre aplicaciones de Nokia para teléfonos móviles árabes.
Jul
30
Mi actual peluquero es marroquí. Voy a él porque 1) cobra un 30% menos que los demás peluqueros del barrio, 2) como abrió hace menos de un año todavía no tiene muchos clientes y rara vez hay que esperar, 3) corta bien, aunque peina fatal, pero eso lo arreglo yo fácilmente y 4) es un tío muy agradable y con conversación y me da mucho juego en mi clásico interrogatorio a cualquiera procedente de otro sitio sobre “economía, sociedad, política y religión en tu país”.
Ayer a última hora fui por allí y estaba acabando de cortarle el pelo a un compatriota suyo que se quedó con nosotros de palique. Genial; dos víctimas por el precio de una. Y, claro, como para los musulmanes sociedad, religión y estado es todo uno, llegamos al título del post.
Decía mi peluquero que no le gustaban los programas de telebasura. Que le parecían una pérdida de tiempo y que prefería leer (me recomendó un libro de Paulo Coelho; brrrrr). Comentaba que no entendía tampoco por qué tienen que salir unas señoras por allí semidesnudas bailoteando, o por qué en las revistas de cotilleos posan en bañador. Y hete aquí que ataca el otro moro:
Junto al quiosco al que voy cada día a comprar el periódico hay un anuncio de una tienda de informática en el que sale una señora en bikini con un ordenador. ¿Qué necesidad hay de desnudar a una mujer para vender un ordenador? Y, claro, no entiendo que en una ciudad donde hay iglesias no se prohíba que haya imágenes de mujeres desnudas por la calle. ¡Es un ataque a mi libertad salir a comprar el periódico y tener que ver una mujer desnuda! Y la única forma de garantizar mi libertad es prohibir ese tipo de anuncios.
Y casualmente ayer Joan Puigcercós hacía unas declaraciones muy similares:
Una sociedad democrática avanza cuando prohíbe
Jul
28
A través del amigo Spartan llego a esto:
Jun
22
Cito de El Pedrojosé:
“Primero fueron las películas y la música, luego el baile, el fútbol y las celebraciones, más tarde fue el turno de los sujetadores y el inglés en las escuelas. Ahora los islamistas de Somalia han prohibido a los somalíes que se afeiten la barba, una orden que supone un paso más en la radicalización del régimen islamista que controla el centro y sur de Somalia (…).
«Los hombres tienen la obligación de dejarse crecer la barba y afeitarse el bigote y cualquiera que viole esta norma afrontará las consecuencias según dicta la ley islámica», aseguró ayer un alto cargo de Hizbul Islam, movimiento islamista radical que, junto a Al Shabab, controla grandes porciones de territorio somalí, incluida la mayor parte de Mogadiscio, la capital. Los islamistas han dado 30 días a todos los somalíes hombres para acatar la orden (…).
«Dejarse crecer la barba es una lección moral que nos dejó nuestro profeta Mahoma, la paz esté con él, por lo que es un deber mantener viva esta práctica religiosa y castigar a los hombres que se afeiten la barba y se dejen crecer el bigote», agregó el clérigo, portavoz de un movimiento que castiga con latigazos, amputaciones o muerte la desobediencia de sus órdenes, como demuestra cada poco tiempo en sus ajusticiamientos en plazas y lugares públicos”.
Atención al comentario #237, de un tal Anónimo (que es un señor que escribió muchos libros) el 22 de junio de 2010 a las 15:42: “No nos metamos con Somalia y dejemos que mantengan su cultura. Es su cultura y tenemos que respetarla. El que nosotros tengamos otra no nos hace mejor (sic) ni peor (y sic)”.
Jun
22
Así es como quieren unos islamistas indonesios que se resuelva el gran horror cometido por tres famosetes a los que se les ha dado por grabar y difundir vídeos porno. Estos alianzos de civilizatalantes consideran que quienes estén casados han de ser apedreados por adúlteros y quienes estén solteros han de ser flagelados cien veces en público por ¿guarros? (desconozco si “guarros” es un tipo penal de los moros de la morería). Of course, con talante y tatrás consenso, arremeten contra internet y su capacidad de difusión incontrolada de la información, porque se va a convertir en un destructor de la moralidad.
Y aunque los islamistas indonesios lapidadores puedan ser cuatro gatos y algún que otro perro, en Indonesia –que con unos 240 millones de habitantes es el cuarto país más poblado del planeta después de China, India y USA y casi el 90% de su población es musulmana–, las leyes del Estado establecen que protagonizar escenas sexuales puede acarrear una pena máxima de 16 años de cárcel. Y una cárcel de Yakarta debe de ser casi casi tan mala como Guantánamo. ¿No?


