Uno de los aeropuertos que utilizo con frecuencia era una pequeña instalación para usos públicos: militares, bomberos, viajes de Estado y demás. Desde que opera desde allí Ryanair se han sumado otras compañías de bajo coste y lo han tenido que ampliar.

Para bajar a la civilización en 2005 sólo había un bus de Ryanair, que costaba 6 euros. Al poco tiempo ya había subido a ocho. Hasta que otra compañía empezó a operar y cobrar siete euros. Después llegaron los buses urbanos y unas cuantas compañías privadas más. Los precios empezaron a oscilar. Ryanair, o su asociada Terravision, mantenían su tarifa, mientras que las otras cobraban seis euros o incluso 5,50.

La penúltima fue que Terravision lanzó un órdago y bajó su tarifa hasta los cuatro euros. Oigan, pues el otro día descubrí con sorpresa que otra de las compañías que opera desde allí ha bajado también su tarifa a cuatro euros. Y allí, a pie de autobús, los vendedores se afanan por colocar billetes para sus empresas respectivas. Y yo, que lejos de ser un cutre tengo un agujero en la mano, en estos casos aporto mi granito de arena y me subo a la última que haya bajado sus precios.

¿Qué ocurriría si en lugar de empresas que se parten la cara por conseguir un usuario el transporte fuera público? Pues probablemente que, partiendo de la tarifa de seis euros, y habida cuenta de que ya han pasado cinco años, habría subido a ocho o nueve.

E igual que este ejemplo, cualquier caso.

Y mientras sigamos sosteniendo el pensamiento mágico según el que el Estado es nuestro amigo y está ahí para velar por nuestro bien, y el resto de los seres humanos son unos cabrones que nos quieren hacer la pascua para forrarse, seguiremos haciendo el paria de la tierra y tirando nuestro dinero por el retrete.

Y cuando digo “sigamos”, quiero decir “sigan”.

Hace algún tiempo me largué definitivamente de una caja de ahorros, Caixa Galicia, a un banco. Sin embargo, he mantenido abierta mi cuenta en la caja con cuatro duros mal contados para pagar recibos domiciliados –pura pereza de no hacer unas llamadas–, y para mis compras por internet.

Como estaba pendiente de un ingreso se me dio por comprobar mis movimientos y me fijé en que me habían cobrado por primera vez en la historia del universo mundo una cuota de mantenimiento de doce euros. Y allá me fui a que me lo explicaran. Y me quedó clarísimo.

Si usted no tiene o bien la nómina domiciliada o bien un saldo medio de 10.000 euros, una cuenta en Caixa Galicia tiene una comisión de mantenimiento de 18 euros semestrales, que podrán ser menos porque son tan majetones que prorratean la cuota en función del saldo medio de la cuenta durante cada semestre. En cristiano: tener abierta una cuenta en Caixa Galicia cuesta 36 euros anuales, o lo que es lo mismo, 3 euros al mes, y si toca la pedrea nos descuentan cuarto y mitad.

Además de reírme en su cara y decirles que estaban locos, les comenté que en cuanto cambiara unas domiciliaciones y recibiera unos pagos que tengo pendientes volverían a verme para cancelar mi cuenta. Y animo a todo el mundo a hacerlo; lo que sobra son bancos.

***

Sobre el coste que supone el utilizar los cajeros de Caixa Galicia que no estén ubicados en las oficinas de la entidad, esto es, por la calle o en centros comerciales, hablé aquí.

En la Plaza de Armas de Ferrol está situada esta caseta.

Su objetivo es informar a quien no se haya enterado de que la televisión va a dejar de emitir en analógico. Dentro de esta caseta, además de unos folletos y unas pantallas de televisión, hay un chico muy majetón que se pasa allí siete horas al día sentado en un taburete alto viendo la tele, ya que casi nadie entra a saludarlo.

Como pueden comprobar en esta otra foto

la medida forma parte del Plan E y otras gaitas financiadas de nombre pseudopomposo, y a esto es a lo que los socialistas llaman “creación de empleo”. Yo lo llamo dilapidar el dinero recaudado de los contribuyentes a través de unos elevadísimos impuestos en mantener ocupada y asalariada a una persona para que haga algo absolutamente inútil e improductivo y así maquillar las cifras del paro. Y ya sé que un grano no hace granero. Pero ayuda al compañero. O camarada.

Así se despachan con nuestro querido presidente, alabada sea su Zeta, en un articulico del Wall Street Journal.

Además de éste, otros textos en la misma línea en Barcepundit.

Desde los primeros años de la Unión, durante el primer mandato presidencial de George Washington, ya surgió en Estados Unidos la discrepancia sobre la intervención de los estamentos públicos a nivel económico, y la postura de Hamilton que amparaba el primer presidente y que sostendría también su decadente epígono adamsiano, llevó entre otras cosas a que Jefferson abandonara su puesto de Secretario de Estado, se alejase de la política, y algún tiempo después decidiera volver y defendiera sus ideas desde el partido Demócrata-Republicano, que ganaría las elecciones del cambio de siglo y gobernaría ocho años bajo la batuta del propio Jefferson y otros dieciséis con sus manos derechas, Madison y Monroe. Después vendría uno de los hijos de Adams, John Quincy, que aun siendo del mismo partido, tras haber pululado por casi todos, ya era otra historia bien distinta.

Y como ya nos decía el Eclesiastés (1,9), nihil novum sub sole, hay economistas que sostienen que la crisis que ha estallado en los EEUU tiene mucho que ver con las injerencias del Estado en el mercado. Les enlazo un articulito tomado de aquí que pueden leer en pdf pulsando sobre la imagen que sigue.

the house that uncle sam built - yal

rebelion-en-la-granja-orwell-napoleon-cerdo¿Se acuerdan del libro del que les hablaba hace unos días y que empezaba con el test titulado “Eres un cerdo capitalista”? Lo leí en el vuelo de ida y escribo para recomendarles que no gasten su dinero en él ni su tiempo en leerlo. Lo mejor, sin duda, es el test.

A quien sea un cerdo capitalista el libro le va a aportar bastante poco. Pretende abarcar demasiados temas y los despacha todos de una manera demasiado superficial, sin ningún tipo de rigor en los análisis y dejando demasiados flancos poco o mal resueltos.

A quien no sea un cerdo capitalista, le parecerá absolutamente endeble, cojo, y a cada epígrafe que lea le podrá poner ciento veinte pegas y con toda la razón del mundo.

Es fácil entender que no se puede despachar en doscientas páginas y con profundidad una aproximación, sea cualquiera, a la teoría del estado, a la libertad, a la anarquía, al concepto de precio, a las multinacionales, a las admoniciones apocalípticas de los gobiernos, al trabajo, a los salarios, a los sindicatos, al empleo de los menores, a la discriminación racial y sexual, a la esclavitud, al ecologismo, a la seguridad, a los colegios de profesionales, al déficit, a la banca, al patrón oro, a la teoría del ciclo económico, al Crac del 29, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, a la carrera espacial, a la seguridad social, a las empresas públicas, a las leyes anti-trust, al proteccionismo comercial, a la globalización y a algún otro asunto que me estaré olvidando. Ahora bien, entre la profundidad y la superficialidad seguro que hay un término medio para hacer un buen libro de divulgación que no parezca un folleto de una secta.

Chapoteando en la sección de economía de una librería me tropecé con un libro cuyo título me hizo gracia: The Politically Incorrect Guide to Capitalism. Leí la biografía del autor, Robert P. Murphy, y el índice y me pareció simpático. Y lo abrí y veo que empieza con un test titulado “¿Eres un cerdo capitalista? Contesta y descúbrelo”. Hice el test en la librería, de pie y muerto de risa. Y me lo compré, claro. Copio:

  1. ¿Cuánto se le debería pagar a un empleado?
    1. a) En función de la importancia que su trabajo tenga en la sociedad.
      b) Lo suficiente como para que pueda mantener a su familia.
      c) Lo mínimo para que no se largue.
  2. ¿Cuánto debería cobrar una empresa por sus productos?
    1. a) Lo necesario para cubrir gastos.
      b) Un precio que mantenga activa la producción.
      c) El precio más alto que pueda.
  3. Si fueras un productor de automóviles, ¿qué número de muertes al año provocadas por tu producto considerarías aceptable?
    1. a) Obviamente cero.
      b) Obviamente, las menos posibles. El objetivo debería ser hacer que el coche sea el medio de transporte más seguro.
      c) El número de muertos que maximice los beneficios del negocio.
  4. Debes contratar a una recepcionista. Una de las candidatas es eficiente y la otra es guapa. ¿A cuál escogerías?
    1. a) A la eficiente.
      b) A la guapa.
      c) A la guapa si es capaz de atraer una carga extra de trabajo que compense su ineficiencia. De no ser así, a la eficiente.
  5. ¿Qué opinas sobre los anuncios publicitarios?
    1. a) Son una forma insidiosa de lavado de cerebro por parte de las empresas que se aprovecha de nuestros instintos y prejuicios más bajos.
      b) A veces son inteligentes, sobre todo durante la Super Bowl, pero en general los anuncios son banales y aburridos.
      c) Pueden ser un excelente medio para incrementar las ventas, una vez que individualizamos correctamente los intereses de los destinatarios.

Si has respondido (c) a tres de las cinco preguntas, podrías ser un cerdo capitalista. Si lo eres, puedes gruñir, pero como veremos es mejor para todos tener muchos cerdos capitalistas que muchos cerditos dedicados a la burocracia.

corbachoNo voy a preguntar en qué tasca estudió Corbachov porque es de dominio público que no estudió. Pero alguien podría tener la caridad de explicarle en qué consiste la ley que él y sus amigotes de timba aprobaron este sábado, porque está claro que no se entera de media y eso lo lleva a faltar a la verdad. Y me refiero, por centrar el tema y no entrar en otros flecos, en lo que se refiere a la subida de los gravámenes sobre el ahorro. Que sí, que sí. Que han subido los gravámenes. Con uve, señor ministro. Con uve. Acabo de hacer una cuenta muy sencilla teniendo en cuenta mis ahorriños y la modificación tan simpática y lo de unos seis euros al año, y una mierda. Y si el señor Corbachov recordara algo de las matemáticas que presuntamente estudió en el instituto, incluso él mismo podría hacer la cuenta. Y si no me cree que llame a cualquier subordinado suyo para que se lo explique.

Un chimpancé no lo haría peor que esta pandilla.

Unos airados comentarios a vuelapluma.

  1. Desaparece la compra del voto la tan famosa como ignominiosa devolución de los 400 euros. ¿Que por qué nos los devolvían? Porque nos cobraban de más, los tenían y querían comprar a los que no tienen ni idea indecisos con derecho a voto. Así las cosas, y a euro y medio la sardina y media, ¿cuánto costarían siete sardinas y media? Pues eso.
  2. Suben el IVA (del 7 al 8% y del 16 al 18%), así quienes no hacen declaración de la renta porque cobran una miseria también pagarán más impuestos. ¡Eh, que aquí estamos todos “payudar” y “arrimar el hombro”! Por ejemplo las abuelitas con una pensión de mierda justa en relación a lo que cotizó en este aberrante sistema franquista (¡Uy! ¿Por qué lo tacho? ¡Si es franquista! ¡Cáspita, atiza, recórcholis, carape, por Rigodón!), o la gente que agota el paro y a quienes los sociatas quieren tener, en su ignorancia, trincados por los huevos ayudar con un subsidio de 420 euracos del ala.
  3. Suben los gravámenes sobre el ahorro. ¿Que tiene usted unos ahorriños de hasta 6.000 euros? Pues ahora el ñasco asciende al 19%. ¿Que está usted forrado y tiene 6.001 eurazos ahorrados? Pues como usted tiene una pedazo de gran fortuna de la leche merengada, a pagar al 21%. Ergo, entre la mierda que le dan los bancos y el muerdo del Gran Sociata, ¿no merecerá la pena camuflar ese dinero y tener una caja B, como si fuéramos políticos? ¿Alguien sabe cuánto cuesta una caja fuerte? ¿Alguien tiene información contrastada sobre paraísos fiscales?
  4. Por supuesto, todo lo que dice el Gobierno de que las rentas altas y bla bla bla es una patochada. La gente que realmente tiene cuartos sigue pagando una mierda. Véase SICAV.
  5. Y la madre del cordero. ¿En qué narices se van a gastar todo lo que nos esquilman? Pues en eso. Precisamente en eso.

En resumen; quien no tiene un duro pagará más. Quien tiene un par de eurillos ahorrados con mucho esfuerzo, pagará más. Quien está forrado, cada día lo estará más.

Y viva el socialismo.

Viva la revolución.

Viva el Che.

Abajo el capital.

Por el pleno empleo.

Motivos para creer.

Y mongolito de oro para la metástasis sindicalista.

***

PS: Por cierto, hace un par de días tuve en mis manos el libro de Rothbard sobre el crac del 29. Me lo iba a comprar pero en un vistazo rápido me pareció un peñazo. ¿Alguien que lo haya leído me lo puede confirmar o desmentir?

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ACTUALIZACIÓN (26/09/09; 22:35): Vía Barcepundit me entero de que tanto Jordi Sevilla como El País se han lanzado a la yugular. Ya saben: “hay que temer la fe del converso”.

plinio-el-viejo-pliny-elderEn una carta dirigida a Tácito (Ep. VI,16) Plinio el Joven relata el dramático final de la vida de su tío y padre adoptivo, Plinio el Viejo. Resumiendo la epístola, este buen hombre murió porque, fascinado como estaba por comprender todo lo relativo al mundo natural, se entusiasmó con la erupción del Vesubio del año 79, insistió en acercarse lo más posible al volcán, y murió intoxicado por los gases emanados del interior de la tierra.

Otra anécdota más amable de su vida, y que también recoge su sobrino (Ep. III,5), es que se pasaba todo el tiempo que podía estudiando, hasta el punto de que mientras comía tenía a alguien que leía en voz alta para él.

Pues sin intención de parecerme a Plinio, sin posibilidad alguna de escribir una Historia Natural, y plenamente convencido de que si un volcán entra en erupción yo salgo por patas, estos días me he acordado de él porque mientras camino los quince minutos que separan mi casa del trabajo o cuando voy sólo por la calle por las razones que sea, llevo en la oreja a un señor que me va leyendo un libro. He decidido que ese tiempo tan perdido en el que suelo escuchar música o mirar para las musarañas lo voy a aprovechar para escuchar algo en inglés, que siempre viene bien, y aprender economía. Y es que los amigos del Instituto Ludwig von Mises tienen colgados un montón de podcast que nos podemos descargar gratis, y un servidor ha decidido empezar por La acción humana.

Y recuerdo también, para quien no hable inglés, en la página del Instituto Juan de Mariana están colgadas unas clases de Huerta de Soto.

Hoy os quiero hablar de lo que se llama en el mundo anglosajón Tax freedom day. El día del año en el que ciudadanos y empresas han ganado el suficiente dinero para satisfacer sus obligaciones tributarias. O sea, el primer día del año en que empiezas a ganar dinero limpio. En España, en 2009, este día ha sido el 9 de mayo. Los españoles trabajan:

· 57 días para la Administración Central
· 29 para la Comunidad Autónoma correspondiente
· 11 para su Ayuntamiento
· 32 para la Seguridad Social

O sea que para los politicuchos de turno, funcionarios duplicados y chupópteros de turno estamos trabajado desde el 1 de enero hasta el 9 de mayo.

(Vía Estoy cabreado).

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