Jul
21

Llego a casa tostadito tras una larga tarde de playa. Me doy un duchazo y enciendo la tele para que haga ruido mientras hago la cena. Empiezo por la cadena del régimen. No, no. Ésa no. La que pagamos todos. ¡Ahí va! ¡Es cierto! ¡Si las teles del régimen son todas las principales y las acabamos pagando de una manera u otra por las amistades de nuestros caudillines! ¡Qué difícil es referirse a La Primera de TVE, oigan!
Están con Gente, el programa de crónica negra que precede al NODO al parte al telediario, comentado la muerte de un bebé. Escucho:
La bebé [no sé qué, no sé cuánto]
Y no. Esto es una bibianez, bibianada o bibianidad. Vaya, un clásico bibianismo. No sé si palúrdico y casual o solapado e intencional. En la línea de miembros y miembras. O del PIB de la piba.
“Bebé”, al igual que “ornitorrinco”, es un sustantivo epiceno. Y si la periolista de turno supiera gabacho sabría que este palabro es una gabachidad y allí “bébé” también va en masculino tanto cuando se refiere a un macho camacho como cuando alude a una hembrilla delicadilla.
Al menos mientras el Ministerio de la Igualdad no haga una legislación al respecto para todos los planetas.
Muuuajajá jajá jajá.
Jun
3
¡Pero por favor, hombre! ¡Que estudió usted una carrera para aprender a contar cosas! ¡Que se supone que estudió la EGB o la ESO o algo! Que sí, que bien. Que todos estamos acostumbrados a ver faltas de ortografía en los periódicos y en los subtítulos de las noticias en la tele. ¡Pero por favor!
A ver, redactor no sé si de La Voz de Galicia o si de EFE que escribió tres veces mal en cinco oraciones la misma palabra: “pollo”. Que manda narices. ¡Pollo!
Un “pollo” es un bicho y un “poyo” es un banco. Y si le añadimos un sufijo, por ejemplo –uelo, un polluelo seguirá siendo un bichuelo y un poyuelo, ¡pues un bancuelo, hombre! ¡Un bancuelo!
Y otro día le explico “polla” y “poya”. Pero por ahora, la prueba.
Abr
18
Como últimamente tengo por aquí muchas visitas de trolls y algunos de ellos –es de justicia indicar que no todos– parecen no haber superado los estudios primarios, y habida cuenta que, aunque sólo sea en diagonal, leen mis textos, vamos a aprovechar la coyuntura para hacer algo por nuestro agónico país e instruir a conciudadanos trólicos. Por y para los trolls, cuyos intentos de comentario filtra y aborta una máquina, ahorrándome el trabajo y el tiempo, nace esta nueva sección: Noatodo enseña castellano.
Hoy vamos a dar unas primeras nociones sobre la acentuación.
Queridos trolls, como regla general en castellano llevan tilde:
- las palabras agudas terminadas en vocal, en –n o en –s. Por ejemplo, quizá, capitán, koljós. También sovjós, ¡que yo sé que les gustan, pillines! Hay que tener en cuenta
- que si terminan en –s precedida de consonante, no llevan tilde. Por ejemplo robots.
- que a efectos de acentuación la –y se considera una consonante. Por ello escribimos sin tilde convoy o estoy.
- las palabras llanas terminadas en consonante distinta de –n o –s. Por ejemplo, cáncer, hábil, áspid, accésit, ultimátum. Téngase en cuenta
- que si terminan en –s precedida de consonante llevan tilde (fórceps, cómics).
- que si terminan en –y también se acentúan (póney, yóquey).
- las palabras esdrújulas y sobresdrújulas. Por ejemplo, pérfido, pútrido, estúpido, energúmeno, mongólico, cínico, estúdieselo.
Conviene recordar:
- que en los diptongos rigen las mismas normas, ya sean crecientes (salió), decrecientes (cantáis) u homogéneos (por eso jesuita no lleva tilde, pero jesuítico sí). En los crecientes y decrecientes se acentúa la vocal abierta, y en los homogéneos, la última (acuífero, demiúrgico).
- que los monosílabos no se acentúan, a menos que lleven tilde diacrítica. Por ello debemos escribir sin tilde fe, ti, fui, vio.
- que en el caso de las mayúsculas se aplican las mismas normas, ya sea una inicial (Álvaro), ya una frase entera (ATENCIÓN, BADÉN LATERAL). Sin embargo, no se acentúan las mayúsculas de las siglas (CIA).
Otro día nos metemos en otras harinas pero por hoy ya es suficiente, que no quiero que su trólico cerebro colapse y explote. Y ahora, queridos trolls, escriban treinta veces “No debo cometer faltas de ortografía”.



