Pásmense. Me entero vía Facebook de que un paisano asegura haber probado matemáticamente la existencia de Dios.

Ay, la madre del cordero. Conocía la tesis de que Jesús estuvo enrollado con María Magdalena, también la que sostiene que tuvo un lío con San Juanito, e incluso aprendí que fue crucificado en apariencia. Pero mi pasmo ya es absoluto cuando leo que un médico forense acaba de publicar un libro en el que, a partir del “análisis científico de sus lesiones”, sostiene que Cristo sobrevivió a la crucifixión.

Unas reflexiones rápidas a vuelateclado.

Uno. ¿Hizo una nueva autopsia del cadáver?

Dos. Parece ser que para llegar a la conclusión mencionada se basa en el más antiguo “retrato” de Jesús y argumenta que, y cito, “es difícil que esa imagen en conjunto que representa a Jesús con una serie de secuelas, haya podido ser inventada por un autor varios siglos después, sin haber tenido una referencia directa de cómo estaba después de la supervivencia, porque no presenta lesiones recientes, sino antiguas”. “Tiene una imagen vinculada a las lesiones, porque alguien o algo le trasmitió esa idea, porque sería muy difícil que se hubiera inventado ese gesto” causado por la crucifixión, “tuvo que haber una transmisión directa de lo que era Jesús en ese período”.

Tres. La imagen en cuestión es entre trescientos y quinientos años posterior a la muerte de Jesús.

Cuatro. Convendría diferenciar entre representación y retrato.

Cinco. La idea de que un artista no tiene capacidad para crear una imagen es para pasmarse.

Seis. Admitiendo que el artista no tuviera imaginación, la idea de que un mínimo de tres siglos después –vamos, un mínimo de diez generaciones por la medida grande–, alguien pudiera hacer una descripción precisísima de una persona para que un artista realizase un retrato es de apoteosis múltiple.

Siete, aunque admito que más inconsistente. No me suena haber leído el caso de ningún condenado a la cruz que después de haber sido flagelado, haber estado a macerar al sol y haber sido lanceado, como el forense que nos ocupa sostiene, haya sido descolgado y se haya ido a tomar unas cervezas con los amigotes.

Ni entro en la Sábana Santa como fuente. Y ya ni me quiero imaginar a qué conclusiones podría llegar este tío si se encontrase un “retrato” de Cristo con las yemas de los dedos pulgar y anular de la mano derecha unidos.


Como se lo cuento. Que se puede encender una vela digital en la catedral de Santiago mediante un sms. Envía “vela” al…

No tengo tiempo para ponerme con esto en serio, pero voy a lanzar alguna piedrecita, aun sin estar libre de pecado.

Básicamente, en estos tiempos de playita y cerveza el neo-bermejo ministro Caamaño nos comenta que “están trabajando en ello” y quieren que la nueva ley de libertad religiosa y de conciencia esté lista ASAP. Y como contexto nos brinda unas cuantas frasecillas que recoge el medio Público. Por ejemplo

La libertad de conciencia no puede ser una excusa permanente para desobedecer la ley

(Al respecto véase la discusión no-bizantina sobre cuáles son los derechos fundamentales, si los del Capítulo II Sección I (15-29) o también los de la Sección II (30-38) de la Constitución. Y confrontar con todo lo que se quiera, que falta hará).

Lo fundamental: hasta qué punto la ley, por el mero hecho de ser tal (derecho positivo) puede primar sobre la libertad de conciencia (¿derecho fundamental?). Un ejemplito: si una hipotética futura ley dijese que como el aborto es un derecho de la mujer y que, por tanto, todo médico está obligado a practicarlo, no tendría lugar la objeción de conciencia. Porque dura lex, sed lex. ¡Duralex!

Sigue el ministro:

Treinta años después, es necesario replantearnos la normativa referente a libertad religiosa y al modo de practicarla

Mí no comprenda.

También la libertad religiosa tiene que tener límites (…) debe moverse dentro de los límites de una sociedad democrática, y ajustarse a la lógica de esta sociedad.

Mí tampueco comprenda.

Es necesario apuntó Caamaño un proceso de adaptación de algunas prácticas religiosas, prohibiendo aquéllas [la tilde la pongo yo] que sean contrarias al orden público.

Esto sí que lo pillo. ¡Los Autos de Fe!

Hay que regular la libertad religiosa, pero también la de conciencia.

Ésta es muuuuy güena. Muuuuuy güena. Y cito a Maggie: every regulation represents a restriction of liberty; every regulation has a cost.

La libertad de conciencia no puede ser una excusa permanente para desobedecer la ley. Sin ley no hay convivencia. Para que exista, deben tener derechos y obligaciones vinculadas

Vuelta a la burra del trigo. La ley bla, bla. Y el pueblo nos eligió, bla, bla. Y bla, bla.

Y sigue diciendo que cabe establecer

pautas mínimas de convivencia [en algunos ambientes, como la escuela, donde] cada vez hay una mayor demanda de formación en otras confesiones

¿Pero no estábamos en que en el colegio no había que estudiar religión(es)? ¡Ays, qué lío!

***

Mientras tanto, en Irlanda lo tienen todo más claro. Nos cuenta Albert Esplugas que, desde hace nada, la blasfemia es delito. Téngalo en cuenta si viajan a aquellas tierras:

36. Publication or utterance of blasphemous matter.

  1. person who publishes or utters blasphemous matter shall be guilty of an offence and shall be liable upon conviction on indictment to a fine not exceeding €100,000. [Amended to €25,000]
  2. For the purposes of this section, a person publishes or utters blasphemous matter if (a) he or she publishes or utters matter that is grossly abusive or insulting in relation to matters held sacred by any religion, thereby causing outrage among a substantial number of the adherents of that religion, and (b) he or she intends, by the publication or utterance of the matter concerned, to cause such outrage.
  3. It shall be a defence to proceedings for an offence under this section for the defendant to prove that a reasonable person would find genuine literary, artistic, political, scientific, or academic value in the matter to which the offence relates

Tienen aquí la última encíclica del papa.

escudo-benedicto-xviDesde el punto de vista religioso la sociedad italiana es muy distinta de la nuestra. Muchas veces, y desde luego cada miércoles en relación a la audiencia general, el papa sale en los telediarios. Y no porque la iglesia sea la mano negra que domina el país, sino porque a la gente realmente le interesa escuchar lo que dice el papa. Para un italiano, sus alocuciones son de interés.

Cuando se publicó la primera encíclica de Benito yo vivía allá. Ver como bajaban día a día los montones en las librerías impresionaba. Con su libro sobre Jesús de Nazaret pasó exactamente lo mismo. Y otro tanto con su segunda encíclica.

Sólo con este contexto se puede entender algo que aquí sólo pasaría con las memorias de Belén Esteban o con el nuevo capítulo de la (auto)biografía de Carmen Cervera –no la puedo ver delante– en el Hola. O con algún sumario judicial si la noticia se difunde en El País. Y es que según leo en La Stampa alguien ha filtrado fragmentos de la nueva encíclica del papa, Caritas in veritate, a diversos periódicos.

Refiere este medio que ya en otras ocasiones se habían filtrado documentos pontificios, pero que en este caso lo que se ha difundido ha sido una síntesis y una serie de pasajes literales del texto papal.

Las hipótesis que se barajan van desde que alguien desde dentro del propio Vaticano haya querido mermar el interés que el texto suscita, hasta el extremo contrario, según el cual se pretende generar expectativas sobre el documento.

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En un libro que ya he citado varias veces, hay un momento en que su autor dice:

Según la doctrina islámica, Cristo fue crucificado solamente en apariencia, puesto que Dios amaba demasiado al hijo de María como para permitir que le fuese infligido semejante suplicio.

(Maalouf, A.: Le crociate..., 214).

¿Esto es así? ¿Alguien sabe algo?

Benito XVI ha decidido levantar la excomunión (documento traducido y original) que pesaba sobre los obispos lefebvrianos desde hace veinte años. Él, que sabe mucho, sabrá si esta gente forma parte del Cuerpo Místico de Cristo.

Supongo que muchos de ustedes ya conocerán este vídeo en que el obispo (lefebvriano) Williamson hace una serie de declaraciones sobre el Holocausto. Vaya por delante que estas aseveraciones disgustan al papa.

floriano-abrahamowiczPues ahora nos ha salido otro lefebvriano en la línea. Recogía hoy La Tribuna di Treviso una entrevista con el padre Floriano Abrahamowicz, el de la foto. La traduzco tratando de ser lo menos literario posible.

PREGUNTA.- Padre Floriano, ¿la comunidad lefebvriana es antisemita?
RESPUESTA.- Es de todo punto imposible para un cristiano católico ser antisemita. Yo mismo tengo orígenes hebreos, por mi padre. Asimismo lo sugiere mi apellido. Toda esta polémica sobre las declaraciones de monseñor Williamson en relación a la existencia de cámaras de gas es una potentísima instrumentalización en función anti-Vaticano. Williamson simplemente ha expresado sus dudas y su negación no tanto del Holocausto, como recogen falazmente los periódicos, cuanto del aspecto técnico de las cámaras de gas.

P.- Desde su punto de vista, ¿lo de las cámaras de gas es sólo “un aspecto técnico”?
R.- Ciertamente ha sido una imprudencia por parte de Williamson el meterse en las cuestiones técnicas. En la famosa entrevista se ve que el periodista acaba fijándose en aquel aspecto concreto. Pero es necesario comprender que todo el tema del Holocausto se coloca a un nivel muy superior en relación a la cuestión de saber si las víctimas murieron gaseadas o por otros motivos.

P.- ¿Y usted qué piensa? De las cámaras de gas, quiero decir.
R.- Realmente no lo sé. Yo sé que las cámaras de gas existieron al menos para desinfectar, pero no sé si llegaron a causar muertos o no, ya que no he profundizado en la cuestión. Sé que, además de la versión oficial existe otra basada en las observaciones de los primeros técnicos aliados que entraron en los campos.

P.- ¿Usted pone en cuestión el número de víctimas del Holocausto?
R.- No, no pongo en cuestión los números. Las víctimas podrían ser incluso más de seis millones. En el mundo hebreo las cifras también tienen un valor simbólico. El papa Ratzinger dice que incluso una única persona muerta injustamente es muchísimo, lo que es como decir que uno es igual a seis millones. Ponernos a hablar de cifras no cambia nada en relación a la esencia del genocidio, que es, de todo punto, una exageración.

P.- ¿Una exageración? ¿En qué sentido?
R.- Los números derivan de aquello que el jefe de la comunidad hebrea alemana dijo a los anglo-americanos justo después de la liberación. En medio del follón dijo una cifra. ¿Pero cómo lo podía saber? Para él la cuestión importante era que estas víctimas fueron asesinadas injustamente por motivos religiosos. La crítica que se puede hacer al modo en que en que (sic) se gestionó la tragedia del Holocausto radica en darle una supremacía en relación a otros genocidios.

P.- ¿A qué otros exterminios se refiere?
R.- Si monseñor Williamson hubiera negado en la televisión el genocidio de un millón doscientos mil armenios por parte de los turcos, no creo que todos los periódicos hubieran hablado de sus declaraciones en los términos en que lo están haciendo. ¿Quién ha hablado en alguna ocasión del genocidio anglo-americano en el bombardeo de las ciudades alemanas? ¿Quién ha hablado de Churchill, que ordenó el bombardeo con fósforo de Dresden, donde no sólo había muchísimos civiles, sino también muchos soldados aliados? ¿Quién ha hablado de la aviación inglesa, que ha asesinado en sus bombardeos sobre ciudades cientos de miles de civiles? Y los israelíes no me pueden decir que el genocidio que ellos han sufrido por parte de los nazis es menos grave que el de Gaza, porque ellos se han cargado algunos miles de personas, mientras que los nazis se cargaron seis millones. Y en este punto donde culpo al hebreísmo que exaspera, en lugar de honrar decentemente a las víctimas del genocidio. Es como si en la historia sólo hubiera habido un genocidio: el hebreo durante la Segunda Guerra Mundial. Parece que se pueda decir todo lo que se quiera sobre todos los demás pueblos exterminados, pero nadie ha hablado a nivel mundial hoy en día en los términos en que se está haciendo ahora, tras las declaraciones de Williamson.

P.- ¿Por qué todavía hay tantas personas que ponen en duda la Shoah? ¿Por qué es un tema que todavía divide de un modo tan visceral?
R.- Porque toda la historia de la humanidad está marcada por el pueblo de Israel, que en un primer momento fue el pueblo de Dios, luego se convirtió en el pueblo deicida y que en el fin de los tiempos se reconvertirá a Jesucristo. Detrás de todo esto hay un aspecto teológico misterioso, el del pueblo de Dios que rechazó a su Mesías y que todavía lo combate. Es un misterio de la doctrina. El antisemitismo nace en el mundo ilustrado, liberal y gnóstico. La Iglesia a lo largo de la historia siempre ha protegido a los judíos de los pogrom. Como se puede leer en el libro de Domenico Savino sobre el homicidio ritual.

P.- ¿Qué piensa del negacionismo?
R.- El negacionismo es un falso problema, porque se centra en los métodos y las cifras y no responde a la sustancia del problema. No son antisemitas quienes estudian los datos técnicos y ponen en duda alguna versión que encontramos en los libros de historia. Basta pensar que quienes fueron los primeros en revelar los datos son aquéllos que salvaron a los hebreos, esto es, los aliados.

P.- ¿Quiere lanzar un mensaje a la comunidad hebrea?
R.- El mensaje es uno: como cristiano católico, y junto con la poca sangre hebrea que corre por mis venas, yo deseo a los hebreos que abracen a nuestro Señor Jesucristo. Amén.

- – - X – - -

Yo no me opongo a la investigación histórica rigurosa y seria y a la exposición de los datos resultantes, sean cuales sean. Lo que sí me parece fatal es tratar algunos temas que son muy delicados de una manera tan superficial y frívola.

Para variar, me voy a abstener de opinar por escrito sobre este problema histórico, porque no tengo conocimiento suficiente de los datos, que son pocos, y no me parece comentar vanalidades. Lo que sí sé es que recuerdo perfectamente un curso de doctorado muy serio en que, precisamente hablábamos sobre la problemática metodológica para el estudio del Holocausto y sobre la validez de las tesis mantenidas por la historiografía en relación a las escasas y sesgadas fuentes. Una pena que estos dos sacerdotes no estuvieran allí presentes.

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