tiziano-vecellio-tres-edadesEn un libro que estoy leyendo encontré una referencia a un par de estudios psicológicos de una profesora de la Universidad de Yale que se llama Becca Levy. “Demostró” que existe una correlación entre las funciones de la memoria y el modo en que se ven a si mismos los ancianos. Basándose en un amplio estudio sobre epidemias, “mostró” cómo una actitud negativa hacia la senectud puede acelerar el envejecimiento y acortar la vida en más de siete años aun cuando todos los restantes factores médicos y sociales se mantengan idénticos. En otro experimento, trataba de averiguar si el estereotipo que uno tiene sobre la vejez puede afectar al comportamiento a nivel subconsciente. Para ello cogió a dos grupos de gente y a unos les dio a leer libros sobre la vejez como edad dorada y a otros sobre la vejez como decrepitud. Comprobó que la escritura de unos y otros, tras las lecturas, se veía afectada y que mientras la de los primeros mejoraba, la de los segundos empeoraba.

Entre Pinto y Valdemoro, Laurie O’Brian y Mary Lee Hummert hicieron un experimento en que, igualmente, daban a leer a dos grupos de gente mayor dos textos con los enfoques contrapuestos mencionados sobre la ancianidad. Hechas pruebas de memoria antes y después, los que habían leído textos optimistas superaron el test. Sin embargo, quienes habían leído sobre senilidad, depresión e incapacidades físicas en la vejez sufrieron pérdidas de memoria.

Tengan o no razón estas paisanas, por si acaso y teniendo en cuenta que no tengo ningún interés en morir ni envejecer prematuramente, a partir de ahora cada vez que el espejo me enfrente con la cruda realidad y me muestre otra cana en la sien, seguiré cogiendo la pinza y arrancándola, porque la vanidad es lo penúltimo que se pierde –la dignidad es lo último–, si bien en lugar de decir “voy viejo”, me pondré a cantar Gracias a la vida con mi amiga María Dolores.

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Levy, Becca: “Improving Memory in Old Age by Implicit Self-Stereotyping”, Journal of Personality and Social Psychology 71 (1996), 1092-1107.

Eadem: “Handwriting as a Reflection of Aging Self-Stereotypes”, Journal of Geriatric Psychiatry 33 (2000), 81-94.

O’Brian, L. y Hummert, M.: “Memory Performance of Late Middle-Aged Adults: Contrasting Self-Stereotyping and Stereotype Threat Accounts of Assimilation to Age Stereotypes”, Social Cognition 24 (2006), 338-358.

Comentarios

5 comentarios de “Decrepitas”

  1. Curioso estudio, yo espero vivirla lo mejor posible, eso si llego a ella, jejejeje.
    Saludos

  2. La sutil cualidad que diferencia a un ser humano de un trozo de carne con fecha de caducidad es esa misma cualidad que exhibimos cuando nos miramos al espejo y sentimos nacer esperanzas, ilusiones, sueños, aunque sean sueños imposibles.

    Uns aludo.

  3. Caballero ZP: Malo será, hombre. Jajajaja.

    Mienmano: ¡Cuántas veces dejamos de dar importancia a lo que tenemos más cerca!

  4. “una actitud negativa hacia la senectud puede acelerar el envejecimiento y acortar la vida en más de siete años aun cuando todos los restantes factores médicos y sociales se mantengan idénticos”

    ESto me tranquiliza, en cierta forma: si los ZoZialiZtas veneran la cultura de la muerte para los ancianos… ¿significa que los ZoZialiZtas vivirán menos que nosotros?. Estaría bien que alguien me dijera que sí…

  5. Jajajaja. Ésos no tienen una actitud negativa hacia SU senectud, sino hacia la de los demás. Como en todo, vamos. Por ejemplo Solbes con sus tres pensiones. Así cualquiera es jubilado… ¡Que se vaya a su casa! Aunque con éstos siempre puede llegar otro que haga honor a aquello de “otros vendrán que bueno me harán”.

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