Abr
20

Echaba un vistazo al currículum de los nuevos ministrines de la Xunta de Galicia cuando me llamó la atención una noticia referida al Ayuntamiento de Santiago de Compostela. Una vez leída, no me la podía creer. Así que me fui al Boletín Oficial de la Provincia. Y resultó ser verdad:
Artículo 67: Consumo de bebidas en la vía pública.
Apartado 3: Se prohíbe igualmente la distribución y venta de bebidas alcohólicas, independientemente de su grado alcohólico, destinas al consumo fuera del propio establecimiento de venta, entre las 22:00 y las 8:00 horas del día siguiente, excepto en los supuestos de veladores (*) y terrazas de establecimientos dedicados a la restauración u hostelería, así como en fiestas, ferias, romerías y festejos populares previa autorización expresa del Ayuntamiento.
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(*) En el diccionario on-line de la Real Academia Gallega (1997), no viene la palabra. En el de la española, viene con el sentido que yo conocía. Así que no me queda del todo claro a qué se refieren.
Comentarios
9 comentarios de “La ley seca llega a Compostela”
Opinar


Es la misma ley que hay en Madrid desde hace unos años y en Coruña también. De esas leyes que nadie cumple, doy fe.
Se entiende por veladores, las terrazas cubiertas. Como aquí.
Yo soy partidario de terminar con el botellón, pero también afirmo que estas leyes no se cumplen por los que generan el verdadero problema, pero en cambio si vas a un Burger King para llevarte el pedido a casa y pides que con el menú te pongan una cerveza, os encontrareis con la negativa del dependiente amparándose en la dichosa ley. Mientras los jovencitos siguen montándola en la calle.
Saludos
Pues yo sí que conocía esto. Básicamente es para combatir el botellón, aunque da igual: hay, para desgracia del Estado, mercado negro. Y el que quiera alcohol, lo consigue. Eso sin contar establecimientos que vulneral la ley y dan de beber a gente de 15 o 16 años.
La ley antibotellón ha sido el mejor aliciente para favorecer la venta clandestina de bebida y no solucionar el problema del botellón, cambian de sitio pero no acaba.
Bajo mi ventana hay un maldito banco. Todos los malditos fines de semana que me quedo trabajando y coincide que no llueve hay un maldito grupo de adolescentes chillones, que, al vivir en un primero, es como tenerlos en el salón. Enfrente hay un centro cultural de la Comunidad de Madrid, con vigilancia continua. No se van nunca antes de las 2 de la mañana.
Gracias a la dichosa botellona que tuve que sufrir durante un año, estuve a punto de pillar una depresión, no dormía de jueves a domingo, más de una vez estuve a punto de partirle la cara a un niñato, me quedé con las ganas. Todas las mañanas me encontraba con el portal lleno de orines, vomitonas y pintadas. Pude vender el piso, no fue un buen negocio, pero me libré de vivir en el infierno. A esta gentuza en Sevilla, el ayuntamiento los entendía, una consejala de juventud dijo que la juventud tiene derecho a divertirse y que había que comprenderlos. También me quedé con ganas de partirle la cabeza a esta socialista. Sólo el que ha sufrido esto se puede hacer una idea de lo que les hablo.
Guapísimas las mozas de la foto, Noatodo, pero me temo que estas buenas señoras no me motivan para dejar la cervezita.
Dos ideas sueltas:
1.- ¿No vender cuchillos entre las 10 y las 8 va a hacer disminuir el número de asesinatos?
2.- En Ferrol nunca hubo botellón, hasta que se empezó a hablar de leyes antibotellón.
Pablo: No sabía lo de Coruña y Madrid. Para pasmarse. Gracias por el enlace a los “veladores” de María Pita. Un saludo.
Caballero ZP: Propongo otro escenario ridículo. Estás preparando una cena romántica para las 22,30 que llega tu pareja a casa y se te olvidó comprar el vino. A las diez y cuarto bajas al 24 horas que hay cruzando la calle y no te venden el vino.
Miguel: Es que ni siquiera hace falta el mercado negro. Si no venden alcohol de diez a ocho, lo compras a las seis de la tarde. Mira tú qué tontería.
Starling: Hierve agua y lánzala por la ventana sobre esa chusma cada diez minutos. El aceite hierve a más temperatura, pero es más caro…
Bate: Fíjate que el letrero dice “Los labios que toquen el licor no tocarán los nuestros”. Yo creo que es una incitación para que bebamos hasta el coma etílico. ¡Dios Cristo qué peña más fea!
Normalmente es eso; ya se lleva el alcohol de casa.
¡Claro!