Jul
3
Hace unos años que se operó un cambio radical, cada vez más acentuado, en las carátulas de los discos de música clásica. Yo, y por ahora es una hipótesis de trabajo, sitúo el origen de todos los males en Anne-Sophie Mutter. Ya saben, esa chica que rasca un violín sin el menor atisbo de musicalidad y que por ello fascinó a Herbert von Karajan, que adolecía de la misma virtud: cien músicos maravillosos bajo su batuta se veían abocados a hacer un churro, porque comandaba el presuntamente wunderbar. Que manda narices.
A lo que voy. En uno de mis últimos viajes, huyendo de la lluvia, volví a una FNAC a revisar los discos que ya había revisado y aproveché para documentar gráficamente mi hipótesis.
La idea es que como la Mutter no tocaba unas narices, aunque sí toque las narices, los de Deutsche Grammophon decidieron recurrir a las estrategias de márketing que funcionaban en otros géneros musicales. Frente a intérpretes anteriores, que llegaban como mucho a este nivel de descocamiento porque con sólo ver su nombre la gente compraba los discos,

las limitaciones de algunos nuevos productos hicieron que se quisieran meter por los ojos, ya que por los oídos no es tan fácil. Y así convirtieron en (presunta) sex-symbol a la violinistísima protégée del Karallán.
Parece ser que la cosa funcionó y que los discos de esta señora se vendieron bien, hasta el punto de que actualmente es un despiporre.
Por ejemplo, este chico, al que un día de éstos le dedicaré un post, aparece aquí como si acabase de amanecer en casa y cama ajenas y se pusiera la ropa de la víspera a toda pastilla para salir a la calle medianamente decente y con cara y mirada insinuantes, en busca de otra presa.
En ésta otra, él y su amiguita (a la que, por cierto, no conozco de nada), nos insinúan sus respectivos escotes. Ella parece cándida. Él mira con lujuria, astutamente disfrazada de melancolía.
Y, como en todo, surgen las variantes. Por ejemplo, el chico encantador, yerno requeteperfecto, hijo adorado, novio amantísimo y superdetallista, vecino amable, todo en uno.
La chica de la mirada pulquérrima, para los más candorosos.
El galán, de labios perfilados, cutis perfecto y desaliñado aliño.
El típico señor que gusta a las maduritas.
El que tiene pinta de gay blandito y suave pero tiene un lado oscuro, muy cochino, que se evidencia absoluta y claramente a través de su mirada y su boca.
La típica chica en remojo, un clásico para todas las edades.
Otras dos, que se podrían llamar Lánguida Doliente y Gélida Fulminante, para las lesbianas y ciertos heterosexuales.
Y una chica joven con pinta de menor para lo más abyecto de la sociedad.
Por no entrar ya en este Orfeo y Eurídice. Que si en la mitología ella hubiera sido así, el otro seguro que no se hubiera girado para no ver semejante capa de estuco que lleva en la cara, y la historia hubiera tenido un final más feliz.
¿Verdad que la portada que va a continuación no es tan “sexy” como las anteriores? Oigan, pues es un disco glorioso, con uno de los más grandes directores de los que tengamos grabaciones haciendo su obra favorita –esto es, la novena de Beethoven– tres meses antes de morir, bastante sordo el pobre, y con Elisabeth Schwarzkopf, Elsa Cavelti, Ernst Haefliger y Otto Edelmann en los papeles solistas. Ahí es nada. Claramente, los tiempos han cambiado.

Comentarios
18 comentarios de “La lujuria al servicio de la música clásica”
Opinar


Te juro que he soltado la carcajada con lo de “una chica joven con pinta de menor para lo más abyecto de la sociedad“. Eres un fenómeno.
Al hilo de las portadas de discos sacadas del playboy, recuerdo que me compré un lector de DVD que lee SACD y, por aquello de probarlo, pedí por Internet este CD: http://images.play.com/covers/677802x.jpg
La imagen en pequeño no hace justicia al original, y la contraportada es aún mejor. Digna de ser colgada en la taquilla de un empleado de un taller de coches.
El caso es que cuando llegó a mi casa lo primero que pensé fue “¡mi madre va a creer que es material para adultos!”.
Aún a día de hoy, las pocas veces que lo pongo, procuro no dejar la caja muy a la vista.
Y por cierto, y por si alguien lo dudaba, suena MUCHO mejor un lector de CD de 500 pavos que un lector de SACD de 150. xDDDD
Pero, ¿quién ese tal “Capuchón”? Me parecío verlo ayer en el concierto de Kylie Minogue. ¿O no?
Por cierto, no te olvides de las portaditas hipertuneadas de la Cecilia:
http://www.playbillarts.com/images/photos/bartolimaria460.jpg
Con lo fea que es… y además , no se le oye a partir del tercer piso.
Totalmente de acuerdo con la Mutter. Menudo peñazo de concierto para violín de Beethoven que me tragué. Me quedé sopa.
¿No te parece que Janine Jansen es su sucesora natural?
El post de los canzoncillos, grandioso.
La Netrebko es deliciosa, en todos los sentidos.
A mi el márketing me parece excelente. Creo que la música clásica no perderá más oyentes si sigue en la línea erótico-insinuante con combinación de “El conciertazo” (al que por cierto, debes dedicar un post si no lo has hecho ya).
Pues yo empecé a comprar discos de clásica gracias a las glamourosas foto-portadas de Elizabeth Schwarzkopf, a quien ya sabes que idolatro. Por fortuna, al pasmo ocasionado por su majestuosa belleza siguió uno mayor surgido de su absoluta musicalidad (esa voz mal engrasada, ay, cuánto me hace sufrir y disfrutar). De los demás que has puesto, totalmente de acuerdo con una salvedad, el duo de hermosas Netrebko-Garança. Confieso, cochino de mi, que entré a verlas en los youtube por puro voyeurismo, pero lo que les escuché cantar me puso firme y respetuoso al instante. Finalmente, el gran maestro Furt: Menudos chutes de Wagner bajo su batuta que me estoy pegando estos días. A ver cuándo te haces wagneriano, coño, y compartimos alguna cosa más. Un abrazo
P.S. Mi mujer dice que de acuerdísimo con lo de la Mutter, a la que detesta de siempre. A mi no me cae tan mal.
Copio: el chico encantador, yerno requeteperfecto, hijo adorado, novio amantísimo y superdetallista, vecino amable, todo en uno y añado: ese que luego te enteras que tenía 16 cadáveres enterrados en el patio trasero…
No hay que fiarse de las apariencias.
Yo la música la compro de oído, me temo.
Hasta el lunes, un abrazo.
Il Venturetto: Eso pasa por no comprar versiones clásicas como ésta o ésta.
Leo: Pues es un tío que toca bastante bien. Yo escuché unas cuantas cosas y habrá que estar pendiente de él, que tiene buena pinta. No sé si toca también con Kylie. Yo sé que su hermano, que es violinista, sí hace músicas más ligeras y tal. Pero de ése olvídate, que toca peor incluso que la Mutter.
¿Sabes? Yo por Cecilia siento una gran debilidad. Ya sé que no tiene voz y que es bruta como un yogur de salchichón. Pero, ays, me cae tan bien… ¿Conoces esto? Escucha desde 6:45.
(Es la versión de Rod Gilfry haciendo de Don G y de Laszlo Polgar en un Comendador soberbio con el animal de Harnoncourt).
De Frómista a Kioto: A mí no me acaba de convencer. Y a Christa Ludwig, parece que tampoco. (¡Más maja!).
Pablo: Sí, sí. Yo no dudo que el márketing sea buenísimo. Pero en varios de los casos mencionados no es más que eso.
Xose: Colgué este vídeo hace algún tiempo:
¿Sabes que en San Francisco tuve la tetralogía de Fu de EMI en mis manos por 100 dólares y que la dejé allí? He de decir en mi defensa que ya tengo su Valkiria y tengo un par de buenas versiones de las otras tres.
¡Qué maja tu mujer odiando a la Mutter!
Alawen: Jajaja. Haces bien. (Aunque Juan Diego, en general, suena bien. De todos los que puse, yo creo que es el más musical).
“Hay tantas Netrebko… pero sólo una tiene publicidad”. JAJAJAJA.
Exactamente, No a todo: ¡Más maja!
El domingo próximo colgaré algo de Christa Ludwig al hilo de la noticia que leíste. ¿Verdad que lo merece?
Es buenísima la Ludwig, aunque injusta con Anna Netrebko. La Bartoli, por el contrario, es un petardo insoportable. Me hastían sus alardes antimusicales. El aria de Donna Elvira que has colgado es un ejemplo palmario: parece un albañil taladrando el pavimento. Hasta la cara que pone es de albañil dándole con ganas al taladro. Perdón, pero es que si no intervengo reviento
Voy a decir algo que te va a escandalizar (y me va a dejar en muy mal lugar). A mí me hace más gracia la interpretación que hace esta mujer en este vídeo que la de Lisa della Casa con Furtwängler. Por lo menos la música y la letra parecen decir lo mismo.
Menos mal que para evitar excesos o defectos siempre tendremos la Doña Elvira de nuestra amiga Elisabeth.
Hombre, la Lisa della Casa del DVD de Furtwängler no es para tirar cohetes, pero compararla con este troll con ínfulas de diosa sí que me resulta escandaloso. ¡Muy simpática te tiene que caer! A mi todo lo contrario, aunque reconozco que en sus inicios la seguí con ilusión y disfruté de sus interpretaciones rossinianas. Es que se me viene a la memoria cantando unas canciones españolas, con un vestidazo impresionante, creyendo imitar la pronunciación andaluza y me dan repeluznos. Es más, convoca a otro de mis demonios… No , Mina, déjame en paz; Cecilia, reniego de ti. Aghh, me muero en directo, como Don Giovanni
Bueno, en el último momento pude clicar sobre el enlace que pusiste de nuestra amiga Elisabeth y, como la otra vez, ella me rescató de las garras de las harpías. Eres un fenómeno, Noatodo, es como si hubieras previsto lo que iba a pasar. ¿Tan previsible soy?
Vamos a arreglarlo. Por “tu culpa” llevo un buen rato con mis CDs de Capriccio a vueltas, y ahora mismo se me ha dado por buscar cosas de Hans Hotter en YouTube. Estaba ahora mismo con este fragmento de Salomé. Me impresiona especialmente el principio (de 1:25 a 2:40):
Yo creo que el previsible soy yo, que no me apeo de sota, caballo y rey y no he superado el año 70. (Buenos tiempos. Buenos tiempos).
Me he reído mucho con lo de “este troll con ínfulas de diosa”.
¡Qué bueno, Wotan con los andrajos del Bautista! Hace tiempo que había llegado a esta Salomé buscando cosas del mítico tenor Julius Patzak, que aquí hace de Herodes. Por cierto, ¿tienes a Patzak haciendo de Florestán?
Mañana leo tu respuesta. Me voy a dormir. Gracias por tus desvelos, que no merezco. Un abrazo
P.S. Pues yo me quedé en los primeros 60
No, no lo tengo ni lo he escuchado. Los Fidelios que tengo son los de Böhm (DG, 1969) y Klemperer (EMI, 1962).
Ningún desvelo y todo merecido. Que descanses (o hayas descansado) y otro abrazo.
PS: Ahí, ahí. Ahí sí que cantaban.
Me parece muy bien, que pongan portadas más cachondas, mejor dicho, cachondos y así igual me animo y me compro algún disco.
A mí me da igual, la verdad. Yo sigo comprando a mis fósiles.
En todo caso, de todo lo anterior, empieza por Juan Diego Flórez y el Capuçon que, aunque ninguno de ellos sea tu tipo, son los mejores como músicos.
David Fray, que seguro que te gusta más, es de lo peorcísimo.
Te dejo aquí a un señor muy majo desnudándose para ti.
Con Dios y por la sombra.