Nunca hubo un coro infantil que cantase tan bien como el del King’s College de Cambridge cuando lo dirigía Sir David Willcocks. Eran buenos tiempos, cuando los niños desfilaban uniformados y sin dar un paso más largo que otro. Cuando si desafinaban se les daba un capón y, de repente y por obra y gracia de la inspiración divina, los críos cantaban como un coro angelical acompañado por algún arcángel que casualmente pasaba por allí y actuaba como solista.

Pero después llegaron las APAs y todo se fue al garete. Que si la disciplina es de fachas, que si el esfuerzo es un rollazo que hemos superado gracias al sacrosanto mayo del 68, que si es una lata el trabajar, que si hay que igualar a todo el mundo por lo bajo para que los zoquetes, inútiles, escorias y despojos varios no se traumaticen. Ya saben, neobazofias y neopedagogías, valga la redundancia.

Y, ¿cuáles son las consecuencias? Pues muy sencillo. Que la Decca y la EMI se forran, porque seguimos comprando esas maravillosas grabaciones de los últimos años cincuenta y los sesenta que llegaron a ser grandes éxitos de ventas. Y lo tenemos que hacer porque no hay hoy en día coro que iguale, por ejemplo, la grabación del Miserere de Allegri cantada por un ligeramente desafinado Roy Goodman que venía de jugar al fútbol, las misas a 3, 4 y 5 de Byrd, mil motetes de Palestrina, Gabrielli, Taverner o Tallis, o la maravillosa versión de la Missa in angustiis (misa Nelson para los amigos) de Haydn, y un largo etcétera, todas ellas dirigidas por Sir David y su coro infantil.

REFLEXIÓN FINAL. Si usted sabe más que el profesor sobre el modo adecuado de educar a su hijito del alma, no lo lleve al colegio. Póngale una institutriz en su propia casa o encárguese personalmente de su formación. Si, simplemente, no se fía del colegio, llévelo a otro. Pero, por favor, disuelvan las asociaciones de padres, que no sirven para nada (bueno).

NOTA BENE: No sé si estoy conculcando alguna ley al llamarles APAs, en lugar de AMPAs (Asocaciones de Madres y Padres de Alumnos), o ANPAs en tierra galaica (nais e pais). Confío en que mi editor, editora o editore consulte con un abogado, una abogada o une abogade y llamen al ministro, la ministra o le ministre adolescento, adolescenta o adolescente. El argumento legal que se puede esgrimir para protegerme de la cárcel es que cuando digo APAs me refiero a las del pasado, cuando eran machistas y ése era su nombre. Hoy en día vivimos en paridad, igualdad y fraternidad.

Comentarios

5 comentarios de “Las A(m/n)PAs y la música coral”

  1. A mí me estremece más que la mejor música española – la polifónica del XVI-XVII – la canten anglicanos en Inglaterra y no católicos en España.

  2. ¿Se imagina escuchar en un misa católica la del Papa Marcello? ¿La Solemnis? ¿La KV.427?

    ¡Cómo hemos degenerado! Ahora con estos cánticos
    arrabalero-dicharacheros en lengua vernácula que parecen sacados de Popstars.

    Nunca olvidaré la impresión que me causó en San Pablo de Londres presenciar un oficio en el que cantaban polifonía, yo juraría que del XVI.

  3. Seguramente. Entre T. Tallis, W. Byrd y demás, tienen un repertorio de primerísima. Hasta Elgar – por lo menos -han sabido incluso mantener el género.

    Respecto a la liturgia y demás, el declive del buen gusto acompaña y supone también el bajón espiritual.

  4. Me encanta Byrd. Sus misas a 3, 4 y 5 son perfectas. Taverner y Tallis también están bien. Y me entusiasma Dunstable. Algún día hablo sobre él.

  5. [...] Nota: Tanto 1 como 3 los grabó Sir David Willcocks con el coro del King’s College de Cambridge cuando no había APAS. [...]

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