Jul
24
Desde hace bastante tiempo voy por la calle fijándome en cómo aumenta el número de videocámaras diseminadas por aquí y allá, como quien no quiere la cosa. En espacios públicos como calles, carreteras, estaciones, medios de transporte, edificios de la administración y largo etcétera; y en espacios privados.
Como ya se imaginarán, me parece fatal. Que las haya en ámbitos privados, pues vale. Fantástico. Siempre y cuando me avisen antes de entrar. Pero no sé qué narices pinta una cámara en medio de una autovía. Y no. Ni accidentes de tráfico, ni seguridad ciudadana, ni para ayudar a una pobre ancianita que pinche una rueda, ni niños muertos. Están ahí para saber qué hacemos en cuanto salimos de nuestras casas. Al menos potencialmente.
Oigan, pues este día fui de compras a un Corte Inglés y me quedé putrefacto cuando me fijé en que, además de la cámara que ya está en todos los párkings del universo mundo para grabar la matrícula de los coches que entran, había otra justo encima de la maquinita que escupe los tíckets inmortalizando mi sonriente rostro pálido y el saludo de mi mano. Y es que ya no sólo les interesa tener controlados los coches que entran, sino también tener la información de quién los conduce. Siempre por “nuestra seguridad”, of course. Todo por “nuestra seguridad”. Así que ya saben: si algún día roban un coche, que espero que no, no vayan en él a comprar al emporio de Ramón Areces. Que en paz descanse.
Comentarios
6 comentarios de “Nos vigilan”
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Huxley… todo un visionario.
Yo es que siempre fui más de Galerías Preciados.
Ana: No sé si lo comenté por aquí o en el blog de Starling. Acabé Un mundo feliz hace unas semanas y me gustó. Pero no tanto como 1984, que me pareció absolutamente magistral.
Le poinçonneur: Jajajaja.
Un par de abrazos.
Como para dejar que el gobierno que sufrimos nos vigile. En general me da igual que me graben (si alguien quiere perder el tiempo así, allá él).
El que sufrimos o cualquier otro.
Brrrrr.
También es verdad :)