Paul Wittgenstein (1887–1961), hermano del filósofo, fue un pianista que, aunque suene cruel, no hubiera pasado a la historia de no ser porque en la Primera Guerra Mundial perdió su brazo derecho. Como consecuencia de ello, decidió llevar a cabo reducciones de diversas obras de concierto para mano izquierda (aquí la relación de las mismas) que, sinceramente desconozco. Lo que más le tenemos que agradecer es que haya encargado a diversos músicos, algunos amigos de su familia, que compusieran obras para él, sólo para mano izquierda. Además de otras menores, las más destacadas son el concierto en Re de Ravel, la poco conocida marcha de las Panateneas de mi amigo Richard Strauss, la Klaviermusik op.29 de Hindemith o el cuarto de Prokofiev. Sin embargo, Wittgenstein no llegó a estrenar las dos últimas, ya que decía no entenderlas.

De otro de los despropósitos que se vinculan con él, los varios billones de dólares que por aquellos tiempos su familia dio a los nazis para comprar su voluntad y que permitiesen que dos de sus hermanas siguieran viviendo en Viena, hablo otro día.

Y les dejo con su interpretación, bastante mejorable por cierto, del concierto de Ravel, con el maestro Bruno Walter a la batuta.

  

(Ravel: Concierto para piano, para la mano izquierda. Re M.
Paul Wittgenstein, Concertgebouw Orchestra, Bruno Walter, 1937).

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PS: Recuerdo haber tocado compulsivamente un muy liberador estudio de Moszkowski del op.92, sólo para mano izquierda. No sé si lo compuso para este hombre. ¿Alguien tiene idea?

Comentarios

8 comentarios de “Paul Wittgenstein”

  1. No es crueldad, sino ser realista, pensar que un pianista manco no puede estar al nivel de otros pianistas. A menos que todos los demás pianistas fuesen lamentables, algo que no es cierto.

    En cuanto al dinero pagado a los nazis, con la falta de valores que demuestra la gente con sus opiniones sobre el Alakrana, ya no sé decirte qué casos de realpolitik son “socialmente” admisibles o inadmisibles.

  2. Yo conozco más a su hermano Ludwig, el que metió el pez en la botella, y que fue le primero que, según mi entender,solucionó el debate eterno de la filosofía concluyendo que era un problema básicamnete de comunicación, de lingüísitica.

    En cuanto al pianista manco, no lo sabía. Recuerdo a Rick Allen, el batería de Def Leppard, que también tuvo que echarle vaquetas…al perder un brazo en un accidente de coche, si mal no recuerdo.

    Un saludo, Noa.

    http://www.canberratimes.com.au/multimedia/images/full/331445.jpg

  3. Lo siento, no conozco el estudio de Moszkowski, e ignoro para quién lo compuso. La única vez que he pensado en Wittgenstein fue hace tres años, cuando me rompí el cuarto dedo de la mano derecha y buscaba partituras para tocar con la izquierda. Claro que las obras que mencionas me quedaban (y quedan) tan grandes…

    Y ojalá encontraras tiempo para colgar alguna de tus fotos en Londres :)

  4. “¿vaquetas?”

    baqueta: (del ital. bachetta)

    Palillos con los que se toca el tambor.
    Me acosté pensando que no estaba claro que fuera con “v”.

    Pues baqueta, con b.
    ****
    Las dos personajas a las que aludes en tu comentario, tal vez se vieran como son realmente si se miraran en los espejos del Callejón del Gato.

    Un baqueteado abrazo.

  5. Dicybug: Si en lugar de una mano hubiera tenido las dos, hoy no estaríamos hablando de él, porque como músico no era gran cosa.

    Ariovisto: Aliquando bonus dormitat Homerus.

    Ana: ¡Ay, pobre! ¡Qué horror! Pues el estudio en que estoy pensando (y que no está en YouTube) es moooooooe güeno. Muy para soltar adrenalina. Cuando me pase por casa de mis padres te lo escaneo y te lo mando por email.

    Un abrazo a todos.

  6. Últimamente no hago más que dejarte enlaces autopromocionales, pero me disculparás porque estoy de mudanza y me alegro de que escribamos sobre las mismas cosas:

    http://defromistaakioto.wordpress.com/2009/03/03/concerto-pour-la-main-gauche-de-maurice-ravel/

  7. ¿Pero lo podré tocar yo? No sé por qué me da que tú nivel y el mío están en galaxias paralelas…

  8. Yo ya no soy lo que fui. Hace mucho que no tengo tiempo para tocar el piano. Pero seguro que puedes con él.

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