Jul
2
A la batallita. Ayer entré en una tienda a comprar unos gayumbos aprovechando cinco minutos exactos que tenía sueltos a última hora de la mañana. Cruzo el umbral, y una dependienta me increpa:
-
–Hola, ¿puedo ayudarte en algo?
–No, no. Muchas gracias. Sólo quería echar un vistazo. Gracias.
Entro y empiezo a mirar. Quede dicho que los gayumbos estaban colgados en perchas ordenados por modelos y tallas. Vaya, que más fácil era imposible. Se me acerca la dependienta antedicha y susodicha:
-
–Si necesitas ayuda me lo dices.
Mientras pienso “y vuelta a la burra del trigo” contesto con sequedad:
-
–De acuerdo. Gracias.
Veo varias cosas que me gustan y separo cada modelo en mi talla. Vuelve:
-
–Si necesitas alguna talla en concreto o algo, me lo dices.
–Nada, nada, no te preocupes. Ya me encargo yo.
Ya ni le doy las gracias ni niños muertos. Además de los que ya había separado para llevarme, encuentro otro que me gusta. Miro todos los que hay colgados de ese modelo y ninguno de ellos es mi talla. Mientras yo buceaba otra dependienta, como una pescantina, grita desde la caja:
-
–Cuqui (o algo así), hay tallas L abajo de todo. Búscale ahí una.
La vena que se me hincha. ¡Hay tallas L abajo de todo! ¡HAY TALLAS L ABAJO DE TODO! La muy ******. Me giro para decirle:
-
–No, no. No te preocupes. Utilizo una M. Y no hay.
¡Descarada! Que una cosa es que haya engordado y otra es que se meta usted en mis lorzas. ¡Mi barriga y yo exigimos un respeto!
Y es que las dependientas se creen que a los tíos no nos importa que nos digan que hemos cogido quilos. Pues sí. Nos importa.
Y cuando digo que no necesito que nadie me ayude, quiero decir exactamente eso: que no necesito que nadie me ayude. “No” significa “no”, de la misma manera que “sí” significa “sí”.
Y reclamo desde hace tiempo, con total convencimiento, que en las tiendas de ropa masculina haya sólo chicos. Estoy harto de ver como en las tiendas de ropa femenina atienden mujeres, y en las de ropa masculina, también. Especialmente habida cuenta que el dependiente más eficiente que he conocido en mi vida es un chico que se sabe su tienda de memoria. “¿Tendrás estas zapatillas en una 44?”. Sea cual sea su respuesta, va a misa. Tanto si es “no, se han acabado”, como si es “sí, quedan tres pares en el almacén”, sé que es así. Y, sobre todo, este chico entiende perfectamente que no tiene que decir a los clientes si algo les queda bien o mal, porque tienen ojos en la cara. Y de la misma manera sabe que si alguien quiere algo se acerca a él y le pregunta. Siempre tiene una sonrisa, una palabra de saludo en cuanto cruzas la puerta, una conversación correcta mientras pagas y un “adiós” cuando te vas. Hay que patentarlo y distribuirlo.
¿Será ésta la respuesta a la pregunta que me ronda la cabeza y con la que doy la chapa a todo el mundo con la intención de forrarme desde hace algún tiempo: qué demanda la gente? (Pregunta que aprovecho para hacer extensiva a ustedes).
Que no incordien, que no opinen, y que sólo me hablen para saludarme cuando entro y para cobrarme antes de que me vaya. Exactamente así. No me parece tanto pedir.
- – -
NOTA: Tras escribir este post tal y como me salió del bazo puse en práctica lo que comentaba Máiquez el otro día y eliminé el primer párrafo, en el que daba unas vueltas sobre Mt 5,37: Sea vuestro lenguaje: ’sí, sí’, ‘no, no’. Me gusta.
Comentarios
22 comentarios de “Que no incordien ni opinen”
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Oiga, ¿y no pudiera ser que al decir lo de la “talla L” no hiciera referencia a las lorzas sino al “empaque“?
Cuando me veo forzado a ir a comprar ropa, siempre me llevo a mi hermana. Con eso evito tener que revisar toda la tienda (ella escoge lo que sabe que me puede gustar y luego yo me quedo con lo que quiero) y, lo que es más importante, los comentarios de “pues le queda bien”. Ninguna mujer en su sano juicio le diría a un hombre que algo le queda bien si está la supuesta novia/mujer presente.
A mi me pasó lo mismo hace muy poco.
La individua en cuestión insistía e insistía sobre la talla hasta que zanjé la conversación mostrando el colmillo de jabalí.
-Tengo un problema con el “paquete”,señorita,por que calzo una barbaridad y me la tengo que colocar toda cargando en el lado derecho.
La dependienta,rubita y sonrosada,se fue tornando lívida y sonriendo,eso si,desapareció entre los expositores delizándose como si bailara el “moonwalk”.
Aunque lo que voy a preguntar sea una ordinariez, no me quedo con la duda, que arrastro hace tiempo.
Todo buen sastre que se precie ha de preguntar a su cliente hacia dónde carga a la hora de confeccionar un pantalón a medida. Pues bien, la carga en concreto qué comprende, la dirección del miembro viril o la masa testicular.
Lo digo porque, a menudo, unos residen a la izquierda mientras la otra alumbra a la derecha, y viceversa.
“No” significa “no”, de la misma manera que “sí” significa “sí”.
Mi querido noatodo, esto sólo funciona así para los varones. Tenga usted en cuenta que ella era una fémina, y en esos casos la combinatoria sinoística tiende a infinito…
Ventu: No hay agua que la lave. Yo estaba de espaldas. Se refería a mis michelines y no a mi paquete, la muy guarra. Y eso de que ninguna empleada con la novia/mujer se atrevería a… Mi pobre padre me contaba hace un par de semanas que fue de tiendas con mi madre a comprar un pantalón y volvieron enfurruñados porque la dependienta le dijo una impertinencia tipo “pues si te queda mal es claramente porque has engordado” y mi madre empezó a rajar con la susodicha. Eso por no hablar de la conspiración (fallida) entre las dos para que se comprara un pantalón verde pistacho. Por cierto, tu hermana es una santa.
Guti: No voy a negar que por mi cabeza pasó una respuesta parecida. Probablemente si hubiera sido más temprano (tengo muy mal humor mañanero) la tía hubiera escuchado algo así.
Le poinçonneur: ¡Ahí va! ¿Tienes estrabismo genital? No sabía que eso existía. Flipante. Yo lo llevo todo para la derecha, como no podría ser de otro modo. :P Con todo, supongo que se juzga en cada caso en función de lo que más abulte, ya sean unos u otro. Puedes tener elefantiasis y un micropene o criptorquidia y una polla como una olla. ¡Mira lo qué me haces decir! ¡Eres una mala influencia!
Hurssel: Buf. Pues dile tú eso a tu chica a la cara y ya verás la que se prepara en un momentito.
En las tiendas de ropa interior femenina sólo hay mujeres atendiendo, pero cuentas los “clientes” que, parados, esperan a ver qué escoges y las doblan. Sí, ya sé, existe libertad para estar cada uno donde quiera, pero hmmm, molesta un poco estar viendo qué modelo eliges y tener a un @#€@@€ de 70 años mirando prácticamente en cada salida un poco espaciosa.
Así que no os quejéis que al menos esta es la dependienta. Los otros están ahí a ver qué ven… sin obligación alguna de estar.
Que lo llevas todo a la derecha es cosa del dominio público.
No hay más que leerte xD
TT: Jajajaja. No lo pongo en duda. Pero sigo reclamando que me dejen revolver tranquilo. De hecho hay tiendas por las que ni me paso porque sé que me van a dar la chapa nada más entrar.
Le poinçonneur: Si en el fondo tú y yo estamos más cerca de lo que pudiera parecer. Y los dos lo sabemos.
Me eriza los vellos, pero así es xD
Pero sigo reclamando que me dejen revolver tranquilo. De hecho hay tiendas por las que ni me paso porque sé que me van a dar la chapa nada más entrar.
Fíjate que a mí me pasa eso sobre todo en el departamento de discos del Corte Inglés… XDDDDD
¿En serio?
si es que nos parecemos más de lo que pensamos jajaja
Yo me voy dje las tiendas en la que la sdependientas me persiguen.. y es verdad, siempre son dependientas, ellos si les dices que no quieres nada pasan de tí (y como soy mujer puedo decirlo sin que mi amiga me diga machista XD).
Siempre me he quedado con las ganas de decirle a alguna que se acerque, repetidamente, “no se preocupe, que no soy tonta, si necesito algo lo pediré”… vistas las respuestas que hay por aquí un día lo suelto jajaja
Ah… y lo que dice TT es verdad, es increíble la de sres que pasean por la sección de lencería sin comprar ni mirar… sólo observar
El problema de los dependientes es el mismo que el de los barmen (o barmans, o barmanes) de hoy en día: quedan pocos que sean muy buenos. De los que saben cuándo estar, cuándo desaparecer, y cuyas opiniones son valiosas. De los que en 30 segundos saben si vas a preferir un Glenrothes o un Macallan. Ay. Tendría que existir un blog que hiciera un listado de esos pocos bares / tiendas que quedan en Madrid.
Ya te digo, No a todo, creo que a estas alturas tengo claros mis gustos de música. Pues en menos de diez minutos si no me lo preguntan unas cinco cada una de ellas unas 5 veces, no me lo pregunta ninguna.
starling, de verdad que a los mirones no los aguanto. Da ganas de decirles: ¿qué pasa? ¿No tiene nada que mirar en casa? XD
TT, es que como las dependientas de El Corte Inglés ningunas, para eso de incordiar.
Y lo de la sección de lencería… Yo casi siempre compro en una tienda pequeñita, conozco a la dueña, ya sabe mi talla y mis gustos y te puedes probar con tranquilidad. Es lo bueno y lo malo de las ciudades pequeñas: por otro lado, siempre se empeña en que me lleve lo que le gusta a ella…
Starling: ¡Libérate, Starling! ¡Libérate y grítale a esa chusma! (De verdad que me dejáis pasmado con lo de los mirones babosos).
De Frómista a Kioto: Tiene que ser difícil evaluar a cada cliente y cada situación. Y precisamente por eso hay poca gente realmente buena. Pero un camarero bueno a mí me consigue como cliente fiel y uno malo me aleja del local hasta que las ranas críen sapos.
TT: Pues a mí en tiendas de música nunca me dieron la lata, la verdad. Y en cuanto a lo de los mirones, es impresionante lo asquerosa que es la gente y lo poco con que se conforma. Y no voy a hacer ninguna aportación sobre el peligro de los baños públicos masculinos porque quiero mantener la decencia en este blog. Y yo también te animo a que le digas dos frescas a esa chusma.
Alawen: A mí en El Corte siempre me dan la chapa cuando estoy mirando libros para que me haga su tarjetita. Y no, no me sale del moño, aunque siempre les digo que sí para que se esfumen.
Un abrazo a todos.
De Frómista a Kioto: un señor al que conocí llamaba brahmanes a los camareros. Te lo digo para que lo incorpores a tu lista de variantes, si quieres.
TT, Noatodo: Lo del empleado pesado de la sección de música del Corte Inglés (éste varón, y listillo) parece ser otro universal de la experiencia. En cuanto a los mirones y exhibicionistas de los baños públicos (de cualquier edificio público y a cualquier hora del día) yo he llegado a pensar que son empleados públicos con la función de bajarnos la moral y estropearnos el día. Una gilipollez, ya sé, pero la idea siempre me torna cuando me encuentro con uno de esos asquerosos de guardia.
A mí lo que más me fascina de esa fauna que “trabaja en la estación” es que están allí todo el día, todos los días del año, durante años y años, siempre paseando ante los baños y mirando al techo y silbando como se disimula en los dibujos animados hasta que entra un tío y van detrás de él y se creen que nadie se da cuenta de a qué andan.
Por no entrar en harinas peores, que se me ocurren.
Un abrazo, Xose.
Un abrazo, amigo
Gracias, Xose. Se lo diré a mi Brahman habitual, cuyo nombre desconozco, como debe ser.
¿Que diga qué a quién? De mis labios y mis dedos nunca salieron semejantes palabras XDDDDD
A mí me da que con la crisis los/las dependientes se han vuelto más atentos, y seguramente alguno hasta se pasa de frenada y se vuelve pegajoso.