Jul
11
El otro día nos enseñaba el diario Púbico la historia del sexo en la antigüedad y ahora, recreándose una vez más en el mundo clásico, nos despachan en El País un intento de catarata de almíbar en loor de la señora del presidente:
Sonsoles, una cariátide en la Acrópolis El presidente del Gobierno español (…) y su mujer, Sonsoles Espinosa, fueron los huéspedes de lujo de la Acrópolis de Atenas (…) [D]isfrutaron de uno de los atardeceres más bellos del mundo. La esposa del presidente (…) eligió un atuendo muy apropiado, inspirado en la moda de la Grecia clásica.
Obviando el peloteo y yendo a lo que me apetece, la verdadera historia de las cariátides no es del todo clara, al menos en su formulación en el mundo griego. Pero teniendo en cuenta los paralelismos entre las columnas y los cuerpos que están presentes constantemente en la arquitectura griega, el llegar a convertir un cuerpo en columna no parece sino la consecuencia lógica del proceso. Sea como fuere, la fuente fundamental –basada en textos previos– para trazar la historia de las cariátides es Vitruvio en el siglo I a.C., y a él lo seguirán –mutatis mutandis– los teóricos sucesivos. Afirma Vitruvio:
Historias autem plures novisse oportet, quod multa ornamenta saepe in operibus architecti designant, de quibus argumentis rationem, cur fecerint, quaerentibus reddere debent. Quemadmodum si quis statuas marmoreas muliebres stolatas, quae cariatides dicuntur, pro columnis in opere statuerit et insuper mutulos et coronas conlocaverit, percontantibus ita reddet rationem. Caria, civitas Peloponnensis, cum Persis hostibus contra Graeciam consensit. Postea Graeci per victoriam gloriose bello liberati communi consillio Cariatibus bellum indixerunt. Itaque oppido capto, viris interfectis, civitate declarata matronas eorum in servitutem abduxerunt, nec sunt passi stolas neque ornatus matronales deponere, uti non una triumpho ducerentur, sed aeterno, servitutis exemplo gravi contumelia pressae poenas pendere viderunt pro civitate. Ideo qui tunc architecti fuerunt aedificiis publicis designaverunt earum imagines oneri fecundo conlocatas, ut etiam posteris nota poena peccati Cariatium memoriae traderetur (De architectura, I,i,5; British Library, Harleian 2767)
Oigan, y yo me pregunto cuál es el castigo que personifica la primera esposa y gorgoritera mayor del reino, doña Sonsoles Espinosa. ¿Da El País a entender, con la sutileza que lo caracteriza, que su marido (que sería de Caria) conspiró con los insurrectos persas (esto es, los etarras) contra los griegos (es decir, los españoles), ahora que afirma que ETA va a declarar una minitregua (tócate el pie)? ¿Quizá el castigo es simplemente estar casada con semejante iluminado? Y, de todos modos, comparar a esta mujer con una ciudadana de una patria traidora, derrotada y esclavizada tampoco me parece de muy buen gusto. La Ministra adolescente, más conocida como la Ministra de Igual-Da, debería intervenir ante semejante afrenta.
Y es que desde que Erkáizer se fue al Púbico el periódico ya no es lo mismo.

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4 comentarios de “Sonsoles: ¿traidora hecha esclava?”
Opinar

Después de la calzada que le han metido los amiguitos de Rodríguez el Traidor al grupo PRI$A a costa del fútbol, ya verás como con el próximo disfraz no van a ser tan lameculos.
No sé yo. Ya hay un precedente con el fútbol y se limitaron a mostrarse un poco escocidillos y picajosos un par de semanas, pero luego volvieron a jugar su rol habitual. Les va en la sangre. Mejor dicho, en el sueldo.
Efectivamente los antecedentes pri$aicos no invitan al optimismo pero hay que tener en cuenta que están desesperados porque la deuda que tienen –de mas de 5.000 millones de euros– les puede borrar del mapa.
Yo sigo sin ver el divorcio. Para mí es una escena típica de maridito zascandil en la crisis de los cincuenta que, cansado de la rutina de su vida conyugal, se va de picos pardos con una chica más joven, un poco más simple y vulgar, con un toque arrabalero de fulanorra, y más alocada, apasionada y vehemente que su señora. Cuando ya todo el barrio conoce la infidelidad y la mujer los sorprende en la cama, el maridito dice aquello de “no es lo que parece, cariño”, ella se muestra comprensiva y él para compensarla utilizará la burda estratagema de regalarle algo carisísimo, pongamos que diamantes, que en este caso pagaremos todos nosotros, pardillos súbditos, al imperio prisaico.
ZetaP no se puede permitir (literalmente) perder el apoyo de su señora, que es quien lleva los pantalones en casa: la SER y El País. Cuatro daría igual, total no lo ven ni las arañas. En cuanto a la jovencita, le puede dar sexo pero nada más. Ni sabiduría, ni comprensión, ni se la puede llevar al lado a ninguna parte. No es presentable. Nadie la escucha, nadie la toma en serio, nadie la considera porque no deja de ser un cacho de carne con una función muy específica: entretener y saciar los bajos instintos durante un rato. La Secta la ven cuatro gatos y el Púbico no lo lee ni el Tato. Mis amigas quiosqueras tienen anécdotas buenísimas sobre la no-venta de ese pasquín, digo, periódico.
Y el grupo que llevó a ZetaP al gobierno podría acabar con él. Todos lo sabemos. Y ello no dejaría de ser curioso, sobre todo porque al final significaría que Polanco, dioloteñanajloria, ganaría otra batalla incluso después de muerto. ¿Recuerdas su última alocución pública?: Prisa apoyaría a un PP despegado de la iglesia y de centro, ya que el actual es guerracivilista. O sea, Mariano tras Méjico: Rallardón. Digo Gajoy. Digo… Vamos, el PP girado al centro de Polanconia. Ahora Prisa controla a los dos partidos, no a uno. O por mejor decir, dos partidos se han lanzado encantados en los brazos del poder fáctico.
Miedo.