Feb
4
Oigan, que nos hemos casado con el gobierno y no nos hemos enterado. Que el portavoz sociata en el Congreso y ex-ministro de Interior y Defensa, José Antonio Alonso, ha decidido que somos “marido y vaca”. Que va el tío y suelta que
los ciudadanos te eligen para cuatro años, en las duras y en las maduras.
En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, para toda la vida y hasta que la muerte nos separe. ¡No te jode!
No, no, querido. No. Los ciudadanos te eligen para que ejecutes un programa que presentaste durante la campaña electoral y que te comprometiste a desarrollar (¿verdad, Feijóo? -que no engañaba a nadie; yo lo dije y lo escribí mil veces-), no para que hagas lo que te salga del moño. Y si no lo cumples, igual que te eligen te chimpan. Por poner un ejemplo; ¿te suena de algo “por el pleno empleo, motivos para creer”, ex-ministro? ¿No? Espera que te pongo la foto.
Tú trabajas para nosotros, querido. Somos tus jefes y no tus súbditos, guapito de cara. Diría la tita Maggie, “to have the State as servant and not as master” (vídeo y traducción). ¿Pero en qué tasca estudiaron?
Aunque no sé de qué me extraño. Será porque hoy estoy de muy buen humor que incluso parece que considero que socialismo y sentido común pudieran ser compatibles.
Comentarios
6 comentarios de “Yo os declaro marido y gobierno”
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Ah, ¿pero estudiaron?
Parece ser que algunos sí. A mí también me cuesta creerlo.
Un saludo, Espectador.
Estudiar no es lo mismo que cursar estudios. Se me vienen a la cabeza los múltiples títulos universitarios que obtuvieron presos etarras con asignaturas aprobadas que ni siquiera se impartían en las fechas que constan en sus expedientes.
Pero bueno, siendo “marido y vaca”, creo que a nosotros se nos ha acabado la leche.
Abrazo!
Sí; el ejemplo es perfecto, Ventu. O los “estudios de Derecho” que pone Pepiño en su CV.
Uy, pues a mí la mala leche no se me acaba tan fácil; te aseguro que de eso me sobra.
Un fuerte abrazo.
Democracia: el poder lo tiene el pueblo
Dictadura: el poder lo tienen los políticos.
Después de leer cosas como estas uno se extraña de que la masa no esté empezando a desempolvar la guillotina.